Calderas de gas
Las calderas de gas de condensación son de alta eficiencia, emplean un intercambiador adicional de calor para hacer uso del exceso de calor generado cuando los gases de escape se convierten en líquido. Pueden convertir hasta un 90% del combustible que consumen en calor útil. Las calderas de condensación de gas también producen dióxido de carbono o mucho menos CO2 que las calderas de gas ordinario. Además, reducen la cantidad de calor que se pierde en la combustión.

Las calderas de gas, pueden dar agua caliente al instante y calefacción regulable para tu hogar o local comercial, sin la necesidad de almacenar combustible, el gas natural llega directamente a tu hogar. En la clasificación de las calderas de gas basadas en la naturaleza del circuito de combustión, se distinguen:

– Caldera abierta de tiro natural (atmosférica): Esta toma el aire necesario para la combustión del propio local donde está instalada y expulsa los gases al exterior por un tubo de evacuación que aprovecha el efecto chimenea (tiro natural). Por motivos de seguridad es muy importante garantizar el tiro de la chimenea para evitar el retroceso de los humos hacia la propia caldera y al interior de la casa. Siguiendo el sistema de encendido de estas calderas, existen los siguientes modelos:

– Con llama piloto: la llama principal que es la del quemador se enciende gracias a una llama piloto que permanece encendida mientras está conectada la caldera, esperando ser utilizada. Aunque la potencia de esta llama es pequeña, del orden de 150 W, si por comodidad del usuario está encendida muchas horas, debes suponer un gasto de energía extra

– Sin llama piloto: se enciende directamente la llama principal

– Caldera abierta de tiro forzado: la combustión se realiza también con el aire del local donde está instalada, pero, a diferencia de las anteriores, los gases se expulsan por medio de un ventilador y se conducen al exterior por un conducto específico