Calefacción con suelo radiante
Ahora que definitivamente nos hemos despedido del verano llega el momento de prepararse para lo que llega en los próximos meses: Lluvias, días grises y unas temperaturas más bajas que harán que entrar en casa sea un auténtico placer.

Una de las primeras medidas a tener en cuenta es la de acondicionar el hogar para que se sienta más cálido, confortable y acogedor de cara al otoño y al invierno, para lo que se nos ocurre una gran idea: El suelo radiante.

El suelo radiante no es más que otro tipo de sistema de calefacción que, en este caso, pasará por debajo del suelo de todo nuestro hogar para originar el calor desde esta superficie hacia el resto de la estancia… ¡Imagina que gustito sería caminar descalzo en pleno invierno!

Los sistemas con los que funciona el suelo radiante suelen ser básicamente tres: El eléctrico, el de agua caliente o aquel que funcional por hilos de fibra de carbono.
Calefacción con suelo radiante
Además no de resultar antiestético ni ocupar espacio exterior como en el caso de los radiadores tradicionales, este sistema es ideal puesto que no seca tanto los ambientes y da la posibilidad de ahorrar entre un 15 y un 20%.

No obstante, las reglas que regulan la temperatura del ambiente son distintas que las de los calefactores habituales (22º serán unos 30º en el suelo radiante), por lo que lo mejor es que preguntes al técnico que te instalará el suelo radiante en casa.

Si te estás planteando si no es lo mismo ponerla en el techo (por el simple hecho de que habría menos dificultades de reforma) la respuesta es no, y es que las personas somo buenos absorbentes de radiación y las personas sin pelo podrían sufrir dolores de cabeza.

Sin duda alguna, una opción que cada vez está ganando más terreno al resto de sistemas de calefacción actuales.