Cascadas para la decoración de interiores
De siempre se ha dicho que “el agua es vida”, y que la utilización de este elemento en la decoración puede aportar muchas cosas buenas, como que las energías fluyan mucho mejor. Si te gusta seguir la filosofía del Feng Shui, ya sabrás que es un elemento imprescindible dentro del hogar, por lo que es recomendable comenzar a buscar formas para su uso.

Una de las que más triunfan es en cascadas, hasta hace bien poco exteriores pero que hoy en día ya se pueden encontrar para interiores. Sí llevamos unos cuantos años viendo fuentes para interiores, pero las cascadas están causando una auténtica revolución, y si tienes espacio sin duda es absolutamente recomendable que instales una.

Cascadas interiores

Poner una cascada en el salón es una de las soluciones decorativas más atractivas, elegantes y acertadas por las que puedes apostar. El sonido del agua es muy relajante, y por mucho que pienses que puede llegar a ser molesto escuchar continuamente el agua caer, pronto te darás cuenta de que es una maravilla. Además, todas tienen un sistema de encendido/apagado, así que al irte a dormir puedes desconectarla si es lo que deseas.

Cascadas para la decoración de interiores
El dormitorio es otro lugar en el que una cascada puede quedar genial, especialmente si sueles tener problemas para conciliar el sueño. Te aseguro que el sonido del agua te ayudará a dormirte, y lo harás además con muy buenas sensaciones. Otra estancia buena es el cuarto de baño, y es además su lugar ideal ya que es la parte de la casa en la que el agua tiene mayor protagonismo.

Mucha variedad

Actualmente hay una gran variedad de cascadas para interiores en el mercado, y puedes encontrar diversos tamaños, formas y diseños. Está considerado un objeto decorativo de lujo, así que son bastante caras, aunque puedes empezar por una pequeña y ver si te gusta su efecto para invertir en una mayor.

Cascadas para la decoración de interiores
Mucha gente muestra cierta preocupación con el tema del gasto de agua que puede suponer tener una cascada en casa, pero lo cierto es que es prácticamente nulo. Llenas el depósito y es la misma agua la que va cayendo todo el tiempo, así que solo gastas la que pongas al principio.