Color y vitalidad con el estilo gipsy
¿Quieres darle aires nuevos a alguna estancia del hogar? ¿Por qué no pruebas con la decoración gipsy o zíngara? Aunque para algunos sea de lo más barroco y abigarrado, está ganando muchos adeptos gracias al color y la vitalidad que aporta a las viviendas. Sus colores contrastantes y la infinidad de detalles son las claves de este estilo no apto para los amantes de lo minimalista y lo simple.

El estilo gipsy es una mezcla del hippie, el naif y el barroco y, como consecuencia, en él vale todo: espacio llenos de objetos, color, telas, adornos… No podrán faltar las tonalidades más brillantes, los objetos superpuestos y los estampados mezclados.

Color y vitalidad con el estilo gipsy
Como ya te hemos comentado, su característica principal es la utilización de muchos colores, aunque también se le da mucha importancia a la fusión de elementos sin relación aparente entre ellos, como piezas vintage de los 60 y 70, junto a tejidos de procedencia oriental o piezas kitsch rusas junto a mobiliario étnico.

Por supuesto, las flores son una parte fundamental del estilo gipsy y, naturales o artificiales, deberán estar por todas partes: en cortinas, cojines, ropas de cama y mesa, lámparas con cristales, faroles y farolillos, banderolas…

Color y vitalidad con el estilo gipsy
Si quieres llenar tu hogar de la alegría y la vitalidad de este estilo pero no quieres un resultado demasiado recargado, lo ideal es que te centres en estancias o zonas concretas. Por ejemplo, puedes seguir la tendencia en los almohadones, el tapizado de algún sillón o un escabel. También te recomendamos que actúes sobre zonas blancas o claras en las que destaque, tratando ese rincón como único objeto decorativo. Si quieres, puedes poner varias esculturas o espejos para unificar los estilos.

¿Te apuntas al estilo gipsy?