Combinar textiles en decoración
A menudo nos gustaría innovar en las estancias de nuestro hogar dando toques rompedores a la decoración gracias a algunos textiles capaces de llenar de vida y color cada uno de nuestros rincones.

Sin embargo, el miedo a cometer errores a la hora de combinar estas telas es un factor que siempre nos echa hacia atrás.

¿Quieres conocer algunas de las claves para combinar tejidos y estampados con éxito?

Aquí te dejamos una pequeña guía de uso para combinar texturas, colores y estampados entre sí:

Combinar textiles en decoración
ESTAMPADOS
En realidad la selección de los estampados dependerá sencillamente de tus propios gustos, pues más allá de tener en cuenta las tendencias no hay una regla que dicte qué es bonito y qué no lo es. No obstante, sí que podríamos darte algunas buenas recomendaciones al respecto:

– No hay nada que indique qué motivos decorativos que pueden ser o no ser combinados: rayas, flores, redondas, fondos lisos y muchas otras variedades pueden ser combinadas con gracia según tu buen gusto y con total libertad. Una de las más tradicionales es la de un solo estampado (rayas, por ejemplo) combinado con otro de superficie lisa, mientras que las más modernas apuestan por la imaginación y la creatividad con el contraste de todo tipo de motivos.

– No abuses con demasiadas superficies estampadas, pues puede llegar a resultar cargante a nivel visual. Una buena idea es escoger sofás lisos y dar las notas de color con los cojines o las cortinas, por ejemplo.

Combinar textiles en decoración
COLORES
– Sí que deberás andarte con ojo con los colores empleados, pues no es cuestión de montar el circo nacional: escoge un máximo de tres o cuatro tonos de similar intensidad de entre los que dos deberán tomar la predominancia (en recubrimientos y decoración) y el resto ejercerán como secundarios.

– Si utilizas tonos muy llamativos e intensos puedes neutralizar con otros más discretos como el blanco, el negro, el gris o el marrón, por ejemplo.

TEJIDOS
La recomendación más general es escoger tejidos de grosor medio que resulten ideales todo el año, aunque también puedes hacerte con telas más gruesas y abrigadas para el invierno y otras más finas y frescas para los meses de calor.