Cómo convertir tu cuarto de baño en un spa
A pesar de que con las ajetreadas vidas de hoy en día la mayoría de nosotros necesitaríamos acudir varias veces al mes a relajarnos a un spa, esto no está a la altura de todos los bolsillos, por desgracia.

Por suerte, y como podría decirse aplicando una popular frase, ‘si tú no vas al spa, el spa viene a ti’. Sólo necesitas prestar un poco de atención a tu cuarto de baño para convertirlo en tu
templo de placer; no importa si tienes un espacio grande o pequeño, lo importante es saber cómo aprovecharlo.

Para empezar debes pensar que tu entorno debe estar lo más despejado posible, pues cuantas menos cosas tengamos a nuestro alrededor menos distracciones tendremos y más podremos dedicarnos a nosotros mismos. Precisamente por esto los estilos minimalistas son los mejores diseños para conseguir el efecto spa.

Si ya tienes decorado el baño y no tienes intención de hacer una reforma, simplemente procura no tenerlo lleno de accesorios que puedan distraerte del momento de tranquilidad.
Los colores, la luz y los materiales son también muy importantes: así, debes procurar utilizar materiales preferiblemente naturales como la madera o la piedra, colores neutros y cálidos y una luz tenue que te ayude a desconectar.

Una gran idea para dedicarte por unas horas sólo a ti misma es colocar velitas alrededor del baño y de la bañera para crear un ambiente muy íntimo, así como dar a la estancia un aroma especial (con velas aromáticas o incienso, por ejemplo) distinto al habitual para dar un toque especial al momento. No olvides poner música relajante con sonidos naturales procedentes del mar, de la montaña o de los animales, por ejemplo. Si lo prefieres, la música chill out es también perfecta para la ocasión.

Si eres de las afortunadas que tiene bañera tu baño podrá asemejarse más al de un spa, con velas aromáticas alrededor, pétalos o velas flotantes, sales minerales y espuma para el agua; si tienes que hacer una reforma, podrías plantearte incluso cambiar tu bañera por una de hidromasaje o por un jacuzzi.

Si tienes ducha será más complicado crear este espacio, pero para acercarte un poco más a él lo mejor es que pongas una ducha de hidromasaje que sin duda tiene grandes propiedades relajantes buenas para el cuerpo.

Ten preparadas toallas y alfombra (también clara preferiblemente) para cuando salgas, así como aceites, cremas o humectantes para continuar con tu jornada de spa casera.