Cómo disimular los defectos de la pared
Agujeritos, manchas de humedad, grietas… Son muchas las imperfecciones que con el tiempo pueden aparecer en las paredes de casa, ya sea por cuestiones ajenas a nosotros o por nuestra causa.

No es el momento de plantear si hiciste bien o no en hacer poner esas chinchetas en la pared o en agujerearla para colgar ese cuadro que tanto te gustaba, sino el momento de pasar a la acción y aprender cómo disimular todos estos desperfectos para que nuestra estancia esté aparentemente tan cuidada como siempre.

Evidentemente lo primero es procurar arreglarlos, por ejemplo tapando los agujeros con masilla o eliminando las manchas de la pared con productos especiales. Si no obtienes unos resultados que te conformen, hazte con alguna de estas ideas.

Si se trata de algo bastante grande, el recurso más fácil es cubrir la pared con un papel pintado que siga la línea del interiorismo de la habitación; así podrás dejar la dura y cara tarea de pintarla para más adelante.

Si por el contrario se trata de pequeños defectos como agujeritos o pequeñas manchas, puedes utilizar stickers, pegatinas pequeñitas o vinilos decorativos. Hay tantísimos diseños, formas y tamaños que no te costará encontrar uno perfecto para cubrir el defecto de tu pared.

Un cuadro puede ser también una solución muy interesante: puedes ponerlos horizontales para aquellas paredes cuyas imperfecciones se encuentren a la altura de los ojos o verticales para aquellas que presenten manchas alargadas en lugares sin cubrir por el mobiliario.

Finalmente, si te va el estilo es clásico o buscas una elegancia chic muy contemporánea para tus estancias, puedes poner en tus paredes listones o molduras de madera. Además de los desperfectos ya mencionados, te pueden servir para ocultar instalaciones eléctricas o cañerías.