Cómo elegir un flexo
El flexo es un elemento casi imprescindible en mesas de trabajo y estudio, tanto para niños como para adultos, ya que ayuda a iluminar la zona a la perfección y que la vista no se vea afectada por la oscuridad. Hoy en día hay una gran variedad de diseños en diversos materiales, colores, formas, tamaños… por lo que es muy probable que encuentres varios perfectos para ti.

Además de ser muy funcional, es también decorativo, ya que le aporta estilo y personalidad a la estancia en la que esté ubicado. Actualmente los hay tan modernos que incluyen reloj-despertador, puerto USB o regulador táctil para la intensidad. Si sabes elegir el más adecuado, le sacarás mucho partido en todos los sentidos. Recuerda poner una bombilla de bajo consumo, es mucho mejor para tu factura y para el medio ambiente.

Tipos de soporte

– Sobremesa: es el que tiene una base que se pone en la mesa, como si fuera una lámpara. Salvo la base, el resto es totalmente flexible, por lo que puedes moverlo en infinitas posiciones hasta encontrar la que más te conviene.

– Pinza: en vez de tener una base, tienen una pinza que se engancha en un lateral de la mesa. Es perfecto si tu mesa es pequeña o no tienes mucho espacio en ella como para poner el flexo.

Cómo elegir un flexo
– De pared: su libertad de movimientos es menor, pero también es muy flexible. Va fijado a la pared pero cuenta con un pequeño acordeón que hace que pueda estirarse y moverse para adaptarse a la posición deseada.

Elige bien

Además de tener en cuenta el tipo de soporte, que es lo más importante a nivel funcional, debes tener en cuenta también otros aspectos, todos centrados en su estética. En cuanto al color, elige uno llamativo que destaque sobre los que ya tienes en la habitación, o si prefieres algo más equilibrado, tonos similares pero siempre en un color diferente para darle un toque original.

El tamaño es muy importante, y debe adaptarse perfectamente a lo que necesitas. Uno demasiado grande te ocupará mucho espacio, y uno demasiado pequeño puede no ofrecerte las prestaciones que buscas. Un tamaño medio es ideal en casi todos los casos, y siempre fíjate también en el tamaño de la bombilla, que en realidad es lo que más interesa.