Cómo limpiar las tapicerías
Las tapicerías de sillones y sofás, y en general, de todo tipo de asientos están sometidas a un uso constante que hace que se manchen fácilmente. De vez en cuando necesitan una limpieza profunda, debido al roce continuo y a las manchas accidentales. Por eso me parece una buena idea hacer un repaso sobre cómo hemos de limpiar y mantener las tapicerías de nuestros muebles.

A la hora de limpiar la tapicería de cualquier mueble, es importante ver de qué tipo de tejido se trata. Aquí tenéis algunos consejos para que vuestras tapicerías estén siempre impecables.

Actuar contra las manchas

Cómo limpiar las tapicerías
Para que los textiles de la casa estén limpios y en perfectas condiciones durante más tiempo, es importante cuidarlos bien. En primer lugar, y para evitar que el polvo y la suciedad se acumule en los recovecos de sofás y sillones, hay que pasar frecuentemente el aspirador provisto del accesorio que trae para aspirar este tipo de superficies. Y, una vez al año, aunque no parezcan sucios, debéis limpiar los tejidos en seco con un producto especial para tapicerías.

Si alguna vez se derrama algún líquido sobre el tejido, algo que sucede con frecuencia, sobre todo en las casas con niños, lo importante es actuar con rapidez: limpiad lo antes posible la mancha con papel absorbente, para evitar en lo posible que penetre en el tejido. Después, si se fueden quitar las fundas, lavarlas en la lavadora. De lo contrario, habrá que limpiar la mancha in situ con agua y amoniaco, o con algún producto específico (probadlo antes en una zona escondida del mueble para evitar disgustos).

A cada tejido, su lavado

Cómo limpiar las tapicerías
En función del tipo de tejido debéis emplear un tratamiento u otro. Las lonas son resistentes y pueden limpiarse con agua y jabón lavavajillas. El algodón se lava en la lavadora a 30º, mientras que el lino requiere un programa de lavado específico para que no se arrugue demasiado.

Las telas que imitan al terciopelo, ya sean de algodón o viscosa, se lavan a mano con agua templada y un jabón neutro. No hay que retorcer este tipo de tejidos, porque podrían quedar marcas.

El poliéster se lava en la lavadora, ya que no encoge y apenas se arruga, aunque debéis programar un centrifugado corto. Las sedas y los brocados son muy delicados, por lo que conviene limpiarlas en seco.