Cómo limpiar puertas lacadas
Los muebles lacados son tendencia en los últimos año en decoración de interiores, tal y como hemos comentado en algunos artículos con anterioridad. Lo cierto es que su estética es fantástica y te aporta muchísima personalidad y belleza a cualquier estancia, por lo que yo las recomiendo 100% si quieres tener algo diferente y lleno de elegancia.

Como cualquier otro elemento de tu hogar, necesita que realices labores de limpieza para que pueda lucir siempre perfecta y, lo más importante, que se encuentre en óptimas condiciones. Las puertas lacadas tienen un brillo especial que se va perdiendo si no las limpias, o bien si lo haces de manera incorrecta, por lo que es muy importante que tengas claro su mantenimiento para que estén siempre perfectas.

Limpieza y mantenimiento

Los muebles lacados tienen un mantenimiento que no es tan sencillo como los normales, pero sin duda merece la pena el tiempo extra invertido, ya que son muy bonitos. Además, es un material con mucha durabilidad y resistencia, por lo que le sacarás partido durante mucho tiempo a la inversión realizada, siempre y cuando los cuides como debes para que no se estropeen.

Cómo limpiar puertas lacadas
Para la limpieza diaria, o cada par de días, bastará con pasar un plumero o bayeta, es muy importante que sea algo ligero para no dejar ninguna marca ni dañar la supercie. Las puertas que son blancas tienden a amarillear con el paso del tiempo, por eso es tan importante que se limpie de manera frecuente, además de evitar ponerla en un lugar que reciba la luz del sol.

Un paño húmedo con un poco de jabón neutro es el método más adecuado y eficaz para la limpieza de cualquier puerta lacada, incluso si hay alguna mancha, ya que quedará reluciente. Si la mancha es difícil puedes diluir un poco de alcohol en agua y limpiar con un paño, pero no es necesario que utilices detergentes ni productos químicos, ya que tienen componentes abrasivos que pueden dañar la puerta.

Cómo limpiar puertas lacadas
Es muy importante que utilices únicamente paños, bayetas o algodones para la limpieza, nunca estropajos, ya se podría rallar la superficie y perderías parte del lacado.