Cómo pintar el techo
Todos tenemos una ligera idea de cómo pintar las paredes de casa, pero no lo tenemos tan claro cuando se trata de pintar la parte más difícil: el techo.

Pintar el techo es una tarea delicada por varios motivos, entre otros que la pintura puede salpicar y manchar las paredes y el suelo de tu casa, y además puede ser muy incómodo y molesto para tu espalda.

Aquí te dejamos algunos consejos para que sea más fácil, limpio y cómodo sin renunciar a unos resultados perfectos.

Lo primero es preparar la habitación: retira las lámparas del techo y todos los muebles, y coloca después una sábana o plástico sobre todo el suelo.

Los techos no se pintan como el resto de paredes, ni tampoco los resultados tienen la misma duración. Por eso antes de pintar debes asegurarte de que la superficie está perfectamente limpia (pasa un trapo húmedo, por ejemplo) o podría quebrarse u estropearse antes de tiempo. Debes cubrir cualquier agujero y eliminar también las posibles manchas que se hayan creado con los años.

Para pintar el techo cómodamente necesitarás un rodillo bastante largo. No obstante, hay rincones que no se podrán cubrir de esta manera y que precisarán que lo pintes con un pincel de unos 8cm.

Una vez te vayas a poner manos a la obra debes tener en cuenta varias cosas:

No escatimes a la hora de gastar en pintura, pues de la calidad de ésta dependerán los resultados.

– No lo acerques demasiado a las esquinas con el rodillo, pues podrías manchar las otras paredes.

Deja secar la pintura y no hagas retoques ni des la segunda capa hasta que la pintura no esté completamente seca.

Por último, recuerda que los tonos claros como el blanco o el beige son los más adecuados para crear techos altos y por tanto espacios más amplios.