Consejos para almacenar la vajilla
A la hora de organizar y colocar la vajilla, tenemos que buscar la forma de que todos los platos y vasos estén ordenados de manera que podamos disponer de ellos fácilmente. Para ello, tendremos en cuenta el espacio del que disponemos y los colocaremos según su utilización; es decir, dejando los espacios más accesibles para la vajilla que usemos en el día a día.

Una solución típica son las alacenas que suelen encontrarse en comedores y salones. Normalmente, son de madera y contienen cristales que dejan ver la vajilla. Estos muebles los reservaremos para vasos estilizados o copas de cristal, pues, al verse a través del cristal, lucirán mucho más bonitos que una vajilla menos estética. Para ello, ordénalos en filas o hileras separándolos por tipos. Distinguimos entre tres grandes grupos las copas de agua, las de vino y las de champán, aunque también puede haber otros tipos de vasijas para beber, como los vasos largos, vasos de cóctel o vasos especiales de licor. La idea es que los vasos o copas de la alacena se vayan a usar menos a menudo (por ejemplo, en cenas especiales) y así no tendremos que estar continuamente ordenándola. Una alacena debe mantenerse siempre limpia por dentro y por fuera: los vasos libres de polvo y los cristales brillantes y exentos de huellas. Para ello, podemos fregar ambos cristales con una mezcla de vinagre y agua, pasando un paño fino después para dejarlos perfectas. En las alacenas, también suelen guardarse teteras y juegos de café, aunque te ofrecemos más adelante otras ideas de almacenaje también para este tipo de piezas.

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Otros muebles de almacenaje

Además de las alacenas, hay muchos tipos de muebles destinados a guardar vajillas y se suelen instalar o bien en el salón o comedor, o en la cocina. Normalmente, las partes más finas de la vajilla son las que están en los muebles de comedor y las que suelen estar a la vista, por su mayor contenido decorativo.

Otros tipos de mueble típicos para guardar la vajilla son: las vitrinas, los muebles con estantes abiertos, el mobiliario con puertas y cajones, los cuales suelen ser utilizados para guardar los cubiertos y la mantelería, los aparadores altos, módulos adicionales en la cocina, armarios altos para la cocina, o aparadores bajos con puertas corredizas.

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Organizar los platos

Los platos los vamos a dividir por tamaño: siendo los más típicos el plato grande y el de postre y otros mayores, como ensaladeras, platos para pizza o platos hondos. Para ello, lo ideal es apilarlos uno a uno intentando no mezclar más de un tipo en cada bloque. Esto es mejor para contribuir a su funcionalidad, ya que nos resultará más difícil acceder a los platos que estén en la parte inferior de la pila. Si contamos con el espacio suficiente, por tanto, apilamos un bloque de platos de cada tamaño y, si es posible, de cada tipo; por ejemplo, distribuyéndolos por colores o estampados. Así estarán siempre ordenados y podremos utilizar un juego en cada comida, a no ser que nos gusten las combinaciones de uno o más colores, como pueden ser platos verdes y azules o platos de loza que combinen diferentes tonos de marrón. Es mucho mejor guardarlos en la cocina o en un mueble en el comedor con puertas, ya que, a nivel decorativo, no hacen la misma función que las estilizadas copas de las que hablábamos antes. Sin embargo, en la cocina pueden estar en un estante descubierto, sin puertas, aunque esto hará que deban estar siempre muy bien ordenados y, al mismo tiempo, el mobiliario abierto los preservará peor del polvo y de la grasa que genera la cocina.

Tazas de diseño como parte de la decoración

Las tazas pueden ser una de las piezas más decorativas de la vajilla, llegando a formar parte incluso de la propia decoración de la cocina y dar a la misma un toque de color. Para ello, una vez más, podemos valernos de estantes independientes o de un mueble con estantería que luzca ordenadamente nuestras tazas de formas y colores originales, pero una idea elegida en muchas cocinas es colgar unas arancelas (por ejemplo, cerca del fregadero) y colocar así la serie de tazas colgadas del asa. Seguro que dispones de bonitas tazas de desayuno y merienda con lunares, con decorados, de loza o porcelana con motivos estampados, tipo retro, etcétera, y te apetece que estén a la vista, En los estantes abiertos también puedes almacenar los platitos de café, las teteras o los azucareros con formas especiales.

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Los vasos de uso diario

Como hemos dicho, los vasos más normales, por lo general menos estéticos y funcionales y que utilizamos casi todos los días, pueden estar almacenados en la cocina, en un mueble cerrado que ayudará a preservarlos del polvo. Es preferible que estén en un lugar fácilmente accesible, ya que vamos a disponer de ellos con mucha frecuencia. Podemos apilarlos de tres en tres para ahorrar espacio, aunque lo ideal es guardarlos en un mueble con mucha profundidad y dejar la primera fila con un solo vaso, para acceder a ellos aún más fácilmente. Si tus vasos son de colores o tienen motivos especiales, quizá también te apetece tenerlos a la vista.

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Cubertería

Por último, los cubiertos pueden estar guardados en muebles con cajones o usando separadores para poder alcanzarlos sin complicaciones. Mucha gente también prefiere colocarlos en vertical, mirando hacia abajo; es decir, en un cajón separador con cajas o compartimentos de madera cuadrados y profundos. Esta solución ahorra a economizar espacio, pero hay que colocarlos siempre boca abajo, para evitar cortarnos y pincharnos con tenedores y cuchillos. Las cucharitas de café pueden guardarse en un utensilio redondo, tipo un vaso de colores o estampado, que mantendremos igualmente a la vista.

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