Consejos para elegir lámparas para el estudio o la lecturaLas estancias de nuestro hogar están siempre iluminadas por un foco de luz principal que suele ubicarse en los techos o las paredes, siendo más habitual la primera.

Sin embargo, realizamos muchísimas tareas en casa que requieren algo más de luz que la que éstas nos proporcionan y que, si no disponemos de luz natural por las características de la estancia o por el momento del día, no podremos conseguir si no es con una fuente de iluminación secundaria.

En este sentido, uno de los elementos más importantes son las lamparillas de trabajo: pueden ser de tamaño reducido, medio o grande (normalmente lámparas de pie) y sirven para enfocar mejor aquellas tareas que visualmente requieren una concentración especial como la lectura, el estudio e incluso en el escritorio del ordenador.

Las luces de lectura o trabajo deben estar siempre situadas a la izquierda para las personas diestras y a todo lo contrario para los zurdos. Es una manera de garantizar que la sombra de nuestro propio cuerpo no nos molestará en el trabajo. De una forma u otra, para trabajar es imprescindible tener también la luz principal encendida.

Como el resto, las lámparas también son un elemento decorativo que debe ir en consonancia con el resto del interiorismo para no romper la atmósfera que tanto nos habíamos esforzado en crear. Además, es preferible que se compre después del resto de elementos de las estancias para así poder decidir con conocimiento no sólo es estilo, sino también su tamaño y altura, pues no es lo mismo ponerlo al lado de una butaca que en la mesita de noche o en un escritorio.

Sea cual sea la opción que utilices, es preferible que escojas aquellas que sean flexibles y regulables para poder adaptarlas a tus necesidades en cada momento.

Por último, aunque siempre han sido utilizadas especialmente para las habitaciones juveniles, las lámparas fijas en la pared no son demasiado recomendables, pues no son transportables.