Consejos para la habitación del bebé
La llegada de un bebé a la familia es uno de los momentos más importantes de la vida de una pareja y, precisamente por eso, no son pocos los padres que comienzan con los preparativos meses antes del glorioso día.

La preparación del dormitorio del recién nacido es fundamental, no solo en un sentido decorativo sino también práctico. Si vas a ser padre o madre y quieres arreglar todo al dedillo para que no se te escape ningún detalle atiende a lo que te contamos y asegurarás el confort de tu pequeño desde el primer día.

Dado que ya te hemos hablado en varias ocasiones de cómo decorar la habitación del bebé (estilos, colores, muebles, etc.) hoy nos centraremos más en la cuestión del ambiente de la estancia. Para ello debes tener en cuenta lo siguiente:

– Día y noche: los primeros días no los diferencian, y es que son capaces de dormirse en cualquier espacio y situación. Para ayudarle a que aprenda los momentos del día se recomienda que la estancia esté completamente oscura por la noche y que a poder ser se evite colocar la cuna al sol, cerca de corrientes de aire o fuentes de ruidos.

Consejos para la habitación del bebé
– Iluminación: lo mejor es contar con un sistema de iluminación regulable o, en su defecto, con varias fuentes de luz de diferente intensidad (principal y secundarias). En cuanto a la luz natural, se recomienda utilizar cortinas ligeras que permitan regular el paso de la luz sin sumir a la estancia en la oscuridad.

– Temperatura: Procura que se mantenga alrededor de los 20ºC, aunque si recurres a la calefacción controla también la sequedad ambiental colocando un humidificador.

– Ambiente: Debes ventilar la estancia a diario para eliminar todas las sustancias perjudiciales que se acumulan en ella (humedad, polvo, productos de higiene y limpieza, ambientadores, etc.). Por supuesto, debe quedar terminantemente prohibido fumar en ella.

Solo por hacerle una rápida mención, para la decoración del dormitorio del bebé se recomienda utilizar tonos claros y alegres y no abarrotar el espacio con demasiados muebles para que sea más amplio y práctico.