Consejos para teñir la madera
Al integrar armónicamente un nuevo mueble en la decoración o al restaurar uno de aquellos de los que no queremos deshacernos existe un solo remedio: conseguir el color idóneo y exacto.

Y para mantener el color original de uno de esos muebles clásicos modificando todo lo que se encuentra a su alrededor, el teñido de los nuevos objetos o de algunas partes es la mejor técnica posible.

El teñido de muebles suele utilizarse para embellecer o transformar algunos tipos de maderas blandas como el cerezo, la haya o una madera tropical conocida como ocume, por ejemplo.

En cuanto a los productos encargados de teñir la superficie, en las tiendas podrás encontrar variadas opciones de tintes prefabricados que, lamentablemente, tendrán una u otra pega: diferencias de color entre el tono indicado en el producto y la madera real, rápido desteñimiento de la superficie (tintes de anilina con agua o alcohol), etc. En cualquier caso, lo mejor para proteger la superficie trabajada es aplicar un acabado de cera o barniz.

Consejos para teñir la madera
La clave de que este tratamiento de la madera de tus muebles consiga los resultados esperados es estudiar y trabajar con detenimiento los materiales, productos y superficies con las que se trabaja para igualar o sencillamente intentar imitar el tono que hemos puesto como referencia. Si no quieres cometer errores, prueba algunas mezclas cromáticas sobre una madera que no necesites (del mismo tipo) antes de ponerte manos a la obra, pues de este modo te asegurarás de dar con el tono más aproximado.

En cuanto al modo de utilizar la técnica correctamente, lo mejor es aplicar dos capas de tinte más bien ligeras. Deja secar entre capa y capa, pues entre otras cosas podrás modificar el color de la segunda en el caso de que el tono no fuese el acertado.

Algunos buenos consejos de los expertos son dejar siempre un tono más claro que oscuro (resulta más difícil aclarar que oscurecer) y comprobar cómo quedará el color tras el barniz incluso antes de hacerlo. ¿Cómo? Espera a que se seque el tinte y entonces moja con un paño húmedo una pequeña parte de la superficie, pues el tono cobrará una intensidad similar a la apariencia final tras la cera o barniz.