Cubos de vidrio o cristal de pavés para ampliar espacios
La buena entrada y distribución de la luz es algo cuya importancia repetimos por activa y por pasiva, y es que es esencial para crear un ambiente apacible, luminoso y lleno de energías positivas. Puede conseguirse a través de diferentes elementos como el color, los espejos o la distribución de los muebles en las estancias, por ejemplo.

Una manera más de conseguir ampliar las habitaciones gracias a la luz son los ladrillos de vidrio o cristal de pavés, a través de los cuales pasa la luz natural para ser distribuida por todo el espacio.

Estos cubos pueden ser transparentes o de colores y se aplican tanto en apartamentos grandes como en los de dimensiones más reducidas, en los que son de más utilidad debido a la falta de ‘aire’ en el espacio. Tanto en unos como en otros, este recurso puede emplearse de formas muy distintas:

Pueden utilizarse en sustitución de una pared que separe espacios, garantizando que fluya la luz pero sin permitir visualizar nítidamente la habitación contigua y guardando así la intimidad de cada una de ellas. También pueden colocarse tanto en forma recta como curva en función de nuestros gustos y necesidades; eso sí, el panel debe ir del suelo al techo o como mínimo establecerse en la parte superior hacia el techo (nunca sólo en la inferior), pues el efecto se podría romper si cubrimos sólo hasta una altura media.

Estos elementos también son un recurso muy utilizado en los baños, especialmente en los más pequeños para aportar una mayor amplitud. Los podremos utilizar como alternativa a la tradicional mampara de la ducha (cubriendo una parte con ellos y dejando una obertura con una cortina) e incluso también para separar el cuarto de baño del dormitorio siempre que en el primero no tengamos otra fuente de luz.

Las grandes ventajas del cristal de pavés es que no sólo es un precioso recurso decorativo, sino que además es muy fácil de limpiar y de mantener.