Dar color al hogar sin pintar paredes
Ya sea porque nos gusta mantener nuestras paredes con los colores más básicos o bien porque vivimos en uno de esos pisos de alquiler que no se pueden modificar, a veces tenemos que aprender a dar color a nuestro hogar manteniendo nuestras paredes blancas intactas.

Pero puedes estar tranquilo, porque no es necesario que conviertas tus paredes en el centro de atención si sabes cómo dar vida y alegría a tu casa mediante otros elementos decorativos llenos de color.

Textiles, ornamentos y hasta muebles pueden teñirse de los colores de temporada permitiendo cambios constantes según la época del año (primavera-verano u otoño-invierno) o tus propios gustos, y es que resulta demasiado monótono y aburrido mantener siempre la misma decoración.

De este modo, nuestro consejo es que apuestes por los básicos en el fondo y des vida con el resto de elementos de la estancia.

Dar color al hogar sin pintar paredes
Los textiles son la clave para conseguirlo más allá que cualquier otro material, y es que son los que tienen mayor capacidad para tomar adquirir todo tipo de tonos ya sea sobre superficies lisas o estampadas con una explosión de formas y colores.

A nuestro parecer la clave está en la sabia combinación de estos últimos, y es que abusar de superficies multicolor puede resultar demasiado cargante. Así, si apuestas por cojines y alfombra con muchos colores deberás escoger una tela lisa para el sofá, mientras que por el contrario si el sofá es demasiado llamativo lo mejor será apostar por fundas de cojines y cortinas lisas.

El menaje y la decoración tienen también un gran poder de transformación de los espacios y además cuentan con la facilidad de ser fácilmente sustituibles en función de la temporada; así conseguirás dar a las estancias un aire más fresco y estival o por el contrario uno más formal y elegante para los meses de invierno.

También puedes contar con el mobiliario para ayudarte con la labor, aunque lo cierto es que a diferencia de los textiles y la ornamentación deberás tener presente que con la inversión que suponen no podrás cambiarlos cada vez que te venga en gana.