Decoración con divanes
En los últimos años, son diversos los elementos decorativos que se han ido añadiendo con mayor o menor éxito en diferentes estilos de decoración de interiores; puede tratarse de objetos cuya finalidad sea meramente decorativa o, por lo contrario, decorativa y funcional, caso éste el de los divanes.

El origen del diván procede de Oriente Medio, y era una especie de colchón con cojines, a ras de suelo, que los componentes del consejo de gobierno tenían en sus oficinas (llamadas diwan), donde efectuaban descansos ante la elevada cantidad de documentos que procesaban.

En el SXIX, fue Sigmund Freud quien lo incorporó, ya alzado en sus cuatro patas, al psicoanálisis para otorgar un mayor concepto de relajación a los pacientes que psicoanalizaba, hecho que causó furor y que empezó a incorporarse en muchos hogares como pieza decorativa durante el romanticismo. En aquel entonces, los divanes decoraban los tocadores de dicha generación, y su uso empezó a extenderse en locales públicos, como cafeterías.

Después de unas décadas en desuso, el diván vuelve con fuerza esta temporada, y ya no como pieza decorativa de tocador, sino como un elemento más del mobiliario habitual, al que se le da protagonismo y todo el uso reconfortable que te proporciona.

Cada vez es más habitual encontrar un diván en los salones de las casas que están decoradas con los estilos más modernos y vanguardistas, aportándoles ese aire de grandilocuencia que esta exquisita pieza puede llegar a otorgar. El diván actual se usa como un cómodo y práctico sofá donde descansar después de una jornada estresante.

Sus diseños pueden recordar a aquéllos de antaño más engalanados, así como también sufrir modificaciones y mostrar una apariencia más lineal, lo que sí te proporcionan todos ellos es un descanso asegurado frente al televisor, con la espalda en la posición correcta y las piernas algo elevadas, postura fundamental para recuperar tu buen estado de forma física y mental.