Decoración con metacrilato
Los hogares más modernos y contemporáneos buscan romper con el clasicismo de la decoración y apostar por las nuevas formas, diseños y materiales para la decoración.

Es el caso del metacrilato… ¿Habías oído hablar de este material? Si estás un poco verde en el asunto sigue con nosotros cinco minutos más, pues te contamos en qué consiste y cuáles son sus usos en decoración para que sorprendas a todos con tu interiorismo.

Se trata un plástico de ingeniería, una lámina de acrílico que se obtiene a partir de la polimerización del metacrilato de metilo. También conocido como vidrio acrílico, este material compite en propiedades y usos con otros excelentes materiales como el policarbonato o el poliestireno.

Decoración con metacrilato
A nivel visual, este material se presenta en decoración a modo de láminas completamente lisas, brillantes y resistentes susceptibles de ser utilizados en muebles, mostradores, mamparas, recubrimiento para paredes, estanterías y hasta como elemento decorativo.

Decoración con metacrilato
En este sentido, los cuadros de metacrilato con hermosas imágenes, espectacular brillo y magníficos acabados son unos de los más solicitados y caros para la decoración de los hogares.

Cuando quieras utilizarlo sobre superficies lisas podrás escoger este material en cualquier color que te apetezca, y es que existe una amplísima variedad a tu disposición.

Además de ser súper decorativo y resistente al envejecimiento (no se estropea a pesar de la intemperie y a los rayos del sol) y a los impactos, el polimetilmetacrilato es muy ligero en comparación al vidrio pero tiene algunos puntos negativos que cabe tener en cuenta:

– Como el aluminio este material se raya con mucha facilidad, por lo que debes ser especialmente cuidadosa con los lugares donde lo coloques. No obstante, es fácilmente reparable con pasta de pulir.

– Le afectan gravemente los compuestos siguientes (entre otros): acetato de etilo, acetona, ácido acético, ácido sulfúrico, alcohol amílico, benzol, butanol, diclorometano, triclorometano (cloroformo) o tolueno… ¡No se te ocurra utilizarlos!