Decoración de verano con tonos de invierno
Cuando llega el verano nos tiramos de cabeza al armario para empezar a sacar ropa más fresca y que, a su vez, también muestra un colorido mucho más alegre. Esto nos gustaría hacer también con la decoración del hogar, pero no siempre es posible. El problema es que puede salir un poco caro cambiar la decoración cada temporada, pero sí que es verdad que podemos sacarle partido a nuestros muebles también en verano si los “tuneamos” un poco.

Este último año el granate ha sido uno de los colores protagonistas de la decoración del hogar en invierno. Hemos visto los tonos mora, vino y demás variedades tanto en paredes, como en mobiliario, mantelerías y diversos complementos. Es un color muy elegante que viste la casa de un modo sereno y neutro, sin llegar a causar el desánimo que a algunas personas les producen los grises y negros. Aun así no deja de ser un color de invierno, y con el cambio de estación nos puede resultar un poco ahogado.

Una forma de refrescar visualmente el ambiente de una sala de estar donde los granates son los protagonistas es decantarse por unas fundas para el sofá. En el caso de la fotografía que traigo hoy, la sensación de frescor y confort la aporta el blanco roto con el que se han forrado todas las piezas. Esta sensación no es solamente visual, ya que en este caso concreto tanto el sofá como los sillones son de terciopelo, un material que resulta demasiado caluroso para los meses de verano.

Las telas empleadas para este tipo de fundas están fabricadas con materiales transpirables que evitarán que sudes más de lo estrictamente necesario. No tendrás ningún problema para encontrarlas ya que suelen ceñirse a medidas estándar. Los tonos más aconsejables son siempre todos los que comprende la gama de los blancos y beige, que a su vez son perfectamente combinables con cualquier color de invierno con el que hayas decorado tu casa.