Decoración en blanco y rojo
Que el rojo es un color demasiado llamativo para la decoración de nuestros hogares es una idea obsoleta que para nada va con la sociedad y las tendencias actuales, y es que de hecho utilizar este tipo de tonos para la decoración conseguirá aportar una buena dosis de color y alegría a cualquiera de tus estancias.

Dar el protagonismo al rojo es una gran idea en cualquiera de las habitaciones de tu hogar, desde el salón hasta el dormitorio pasando por la cocina o el cuarto de baño, por ejemplo. No obstante, también es cierto que un uso excesivo puede resultar cargante a la vista e incluso reducir visualmente las estancias.

Pero entonces, ¿cómo utilizarlo?

Decoración en blanco y rojo
Sin duda la mejor manera de dejar que este color continúe tomando el protagonismo es combinarlo con un color neutro sobre el que pueda llamar la atención como es el blanco.

El ‘modo de uso’ de esta combinación pasaría por utilizar el blanco para captar la luz y agrandar los espacios y el rojo para añadir los toques de color.

Decoración en blanco y rojo
A la hora de la verdad esto se traduciría en dar la predominancia a los blancos en grandes superficies como paredes y muebles y dejar el rojo para complementos, textiles y quizá también algunos elementos secundarios del mobiliario como sofás, baldas o algunas estanterías.

Si ves demasiado simples tus paredes también puedes contrastarlas con un ‘3-1’ (tres en blanco y una en rojo) o bien darles un poco de vida con un vinilo decorativo en este color.

En realidad no hay muchos más colores con los que quede demasiado bien combinar los dos anteriores, pero si te atreves puedes probar con el naranja o con el negro, ese comodín que como se suele decir siempre va con todo y que dará un toque de elegancia a la decoración.

Ya sabes, si quieres dar una dosis de energía a tu hogar y crear un ambiente moderno y juvenil a la vez no te lo pienses más… ¡Apuesta todo al rojo!