Decoración nórdica con mucho color
No sabemos si es la globalización mundial o la llegada de Ikea a nuestro país (que en el fondo es lo mismo), pero en los últimos años el estilo de decoración nórdica ha ido ganando terreno y colándose tanto en nuestras revistas de decoración como también en muchos de nuestros hogares.

Característico por unas líneas que se mueven entre la sobriedad y la frescura, entre lo moderno y lo clásico y entre los tonos claros y los oscuros, este estilo decorativo permitirá que desarrolles tu propia personalidad en el diseño. Si en este caso eres una persona alegre, abierta y extrovertida, no dudes en aportar a tu hogar de estilo nórdico grandes dosis de color.

Decoración nórdica con mucho color
Si este estilo ya es encantador en muchos sentidos, no cabe duda que añadiendo color conseguirás superar todavía más el gran gusto y estilo de tu hogar. En este sentido, si quieres que tu hogar sea un lugar agradable, divertido y vistoso a la vez que moderno te recomendamos seguir las líneas principales de la decoración nórdica pero añadiendo el color por todas partes: mantén la mayor parte de las paredes y los muebles en el blanco más impoluto, pero añade fuertes notas de color combinando en el espacio tantos colores que quieras, utilizando fuertes contrastes y dando preferencia a los colores más llamativos para contrarrestar la neutralidad del blanco.

Los fucsias, azules, amarillos, naranjas, rojos, violetas, verdes y cualquier otro color llamativo que se te ocurra se encargarán de teñir todo tipo de artículos para llenar de vida el espacio: elementos decorativos, vajillas, textiles, muebles de pequeñas dimensiones u otros elementos secundarios de la decoración. También puedes utilizar estos colores para dar un toque de color a algunas de las paredes (pintando una franja o una de las cuatro paredes) o destacando alguno de los muebles con cualquiera de ellos, por ejemplo.

Si quieres dar un poco de formalidad al ambiente también puedes introducir ligeros toques de negro mediante elementos como el sofá, las sillas o las alfombras, por ejemplo.