Decoración oriental adapta a Occidente
En este post de hoy, entro a hablar directamente de la fotografía que elegido para enseñarte, puesto que me causó gran impacto por su belleza, originalidad y personalidad, características que sabes que siempre valoro a la hora de decorar un hogar para hacerlo sentir único, cálido y muy tuyo.

Cuando se empezó a hablar de la gran tendencia que estaba tomando la decoración oriental en el mundo occidental, he llegado a ver casas donde ya no sabrías decir cuál era el origen real de sus habitantes; puesto que no hay nada peor que llevar a los límites una tendencia, tanto en el hogar, como en el vestuario, o en cualquier otro campo.

En la imagen de hoy puedes ver que hay ciertos detalles muy propios del estilo oriental pero que saben confundirse a la perfección con otros aspectos típicos de nuestras costumbres más tradicionales. Ahí radica el gran poder de atracción que este salón ha conseguido de mí. La combinación perfecta entre dos mundos, dos estilos, dos épocas…

Sobre un suelo de madera rojiza y veteada, podemos ver cómo nace un ínfimo desnivel que separa, a la vez que une, los dos ambientes de esta estancia, que de muy buena manera se complementan entre sí. En un primer término, un sofá de piel, en color blanco, modular y con lateral a modo de diván, yace ante un televisor de plasma colgado en la pared, sobre el cual reza un notorio símbolo oriental negro sobre un destacado fondo rojo.

Mirando la proporción inversa, el segundo ambiente lo crea una pared blanca, delimitada por el leve escalón, sobre la que se acomoda una estantería moderna y cubista, que vela por una mesa baja, de claro estilo oriental, con sus cojines en el suelo, y que son el contrapunto perfecto a una moderna chimenea sobre la que una nueva simbología vuelve a destacar, esta vez, en una bien elegida pared de piedra.