Decoración para mujeres
Aunque no está bien hacer generalizaciones en función del género de las personas, hay que reconocer que la mayoría de las mujeres nos dejamos encandilar por las decoraciones más dulces y femeninas para el hogar.

Es por eso que ver hogares decorados con estilos como el vintage, el shabby chic o hasta los rústicos de líneas más delicadas es un auténtico placer para nuestra vista… Si te gustaría dar ese toque súper femenino a tu hogar quédate con nosotras para descubrir algunas de las claves decorativas.

Decoración para mujeres
Debes empezar planteándote el estilo que quieres para tu hogar, con un mobiliario y una decoración que dejen a la vista parte de tu personalidad: de este modo, si te consideras una mujer moderna puede que te vaya el estilo minimalista o el nórdico, pero si eres de las que no pierde el romanticismo los estilos clásico-contemporáneo serán ideales para ti.

Lo más importante es saber dar ese toque tan nuestro a la decoración mediante los recubrimientos, los textiles, los ornamentos y muy especialmente mediante la elección del color, que influirá en todos los anteriores.

Decoración para mujeres
¿Cuál es tradicionalmente el color más vinculado a la mujer? Cualquiera sabría la respuesta, y es que estamos expuestos a ello desde el mismo nacimiento… Así que sí, tu color será el rosa y todas sus variantes llegando hasta los tonos violetas. No obstante, otros colores también pueden ser muy femeninos si sabes cómo utilizarlos correctamente (estampados florales en azul, corazones en rojo, etc.)

En cuanto a los recubrimientos, concretamente son las paredes las que pueden dar la gran personalidad a tu decoración: papel pintado de estampados florales o geométricos, vinilos decorativos de delicadas formas, combinación de varios tonos con pintura sobre la pared…

Otra buena forma de dar el toque femenino es aportando la nota de color (rosa o violeta, evidentemente) en los espacios más monocolor: si tienes toda la habitación en blanco y negro, por ejemplo, aprovecha para llamar la atención sobre una pared rosa o sobre unas preciosas sillas de piel en el mismo color.