Decorar con papel pintado
Alguien dijo en alguna ocasión que en la moda todo es cíclico, y con gran razón. Al igual que ocurre con la ropa y peinados, la decoración de interiores también echa mano de conceptos que ya se llevaron en su día, sólo que dándole ese toque actual y combinado con diversos estilos. Esto es lo que le ha ocurrido al papel pintado, que vuelve a nuestros hogares pisando fuerte, así que veremos algunas opciones para diversas estancias.

En el dormitorio principal, si tienes pocos metros, es mejor que te decantes por tonos claros y cálidos, la gama de los beis queda muy bien y te permite combinar con la ropa de cama, conseguirás sensación de amplitud. Si lo que quieres poner es un papel a rayas o dibujado, te quedará mejor si optas por hacerlo sólo en una de las paredes, generalmente se elige la que tiene la cama, y el papel queda enmarcado, a modo de cabecero, en una vertical.

Para el dormitorio de los más pequeños, tienes verdaderas cucadas temáticas de actualidad, pero si los niños son de corta edad, te conviene un zócalo alto para evitar que lo arranquen o lo pinten. Si te decantas por un papel a rayas, piensa que las verticales te darán mayor altura cuanto más estrecha sea la raya, éstas quedan mejor en salones y comedores; para dormitorio van mejor un poco más anchas, así evitarás el efecto tubo.

Si lo que quieres es dar protagonismo a alguna puerta doble, tipo divisoria salón–comedor, puedes empapelar sólo esa pared con papel vinílico texturizado, que produce el mismo efecto que la tela. Si lo que buscas es dar un aire rústico, tienes infinidad de papeles que imitan madera, ladrillo, piedra… En cualquier caso, si vas a empapelar, elige un papel de alta calidad, con doble capa y bastante gramaje.