Decorar un dormitorio muy elegante
Dicen que la elegancia es algo innato, que la tienes o no la tienes, que ni se aprende ni se hereda, pero es una de esas frases míticas con las que yo no estoy del todo de acuerdo, ya que creo que es posible ir cogiendo ideas de gusto refinado, y desechando aquéllas otras más rimbombante y estrafalarias.

En lo que sí que estoy totalmente de acuerdo es en la máxima archiconocida “menos es más”, especialmente si lo aplicamos a la decoración del hogar y lo que pretendemos es obtener un resultado extraordinariamente elegante.

En este sentido, es fundamental decantarse por un estilo que prácticamente roce el minimalismo, al que siempre se le podrá añadir algún detalle que confiera personalidad y le dé un toque de modernidad serena. Para lograrlo, hay que partir de puntos clave, como puede ser la elección del suelo, que de todos es sabido que siempre será acertada si la elección es la madera, un material de máxima excelencia y que vale la pena tratar y cuidar, porque de lo contrario, nada luciría en una estancia con el parquet estropeado y/o sin brillo.

El segundo punto fuerte será el colorido predominante, que tendrá que otorgar serenidad, limpieza y luminosidad, algo que siempre lograrás decantándote por la gama de los blancos rotos, crudos y beige, a los que puedes añadir un toque de distinción si los combinas acertadamente con un color más oscuro, como ocurre en la fotografía que hoy te muestro, donde la pared principal deja ver un gris en su gama más alta, tras un panel blanco que le resta penumbra.

El tercer punto, y siempre imprescindible, elegir un mobiliario que denote calidad, una calidad que se verá reforzada por el buen gusto de la tapicería, la cual obtendrás igualmente al adquirir tus muebles o al forrar los que ya tenías y que se conservan en buen estado.