Decorar una habitación juvenil pequeña
Por desgracia para los más jóvenes, sus habitaciones no suelen ser las más espaciosas del hogar. Sin embargo, la decoración puede convertirse en un factor de gran importancia en este sentido, pues garantizará una buena organización del espacio además de un interiorismo adaptado a las necesidades de nuestros hijos.

A veces los pocos metros de la habitación se nos quedan demasiado pequeños y no sabemos cómo distribuir todo lo que debería formar parte del dormitorio juvenil, que se clasifica básicamente en tres partes: la de descanso, la de estudio y la de ocio. No desatiendas ninguna de ellas, pues son totalmente necesarias para el desarrollo de tus hijos.

Lo primero es olvidarnos de lo antiguos muebles de camas bajas (a pocos palmos del suelo) y aprovechar al máximo el espacio disponible con muebles compactos altos, que contienen amplios cajones y pequeños armarios en los que almacenar ordenadamente las cosas bajo la cama.

Aprovecha las esquinas de la habitación para colocar un armario esquinero, pues estos pueden disponer incluso del doble de espacio que uno tradicional. Además, dada la falta de espacio es también recomendable que éstos tengan una altura considerable para conseguir un mayor espacio de almacenamiento.

Existen también muebles compactos que integran cama, escritorio y armario todo en uno; sin embargo, un mueble de tales dimensiones podría verse demasiado exagerado en un espacio reducido como éste, recargándolo demasiado e interrumpiendo el paso de la luz por toda la estancia.

Decorar una habitación juvenil pequeña
Como en todos los espacios pequeños lo mejor es utilizar colores claros, si bien en este caso podremos utilizar cualquiera que nos apetezca en su versión más light o combinado con un tono claro para no reducir el espacio todavía más.

Un puff o dos y una televisión colgada en la pared para ver sus programas o jugar a la consola bastarán para permitirles tener un espacio también en el que relajarse y desconectar. Por último, ayuda a tu hijo o hija a deshacerse de todos esos ornamentos que ya no sean imprescindibles en su habitación.