Dormitorio romántico francés
Inevitablemente, cuando hablamos del romanticismo, es casi obligado que nuestra mente viaje hasta situarse en Francia, cuna de este estilo que cautiva por su pompa, boato y belleza. Cualidades estas que aún hoy se conservan en muchos hogares que se decantan por elegir este estilo para su decoración.

Como puedes ver en la imagen que hoy te traigo, un dormitorio, cuyo color principal es el blanco, lo que podría darle una insulsa sensación monocromática, cobra gran vigor y relevancia gracias a la perfecta combinación que se hace de los diferentes materiales y muebles que se han elegido para su decoración.

Muy destacable, el trabajo de los ebanistas que han conseguido envejecer magistralmente una madera blanca lacada y previamente tratada, como si quisieran mostrarnos un entorno antiguo y restaurado, a pesar de estar hecho con técnicas de última generación. Los labrados, grabados, y hasta las simulaciones decapadas le aportan a esta estancia un aire que te transporta de lleno al pleno romanticismo.

Por su parte, y algo que siempre destaco, la gran personalidad con la que los estilos y las épocas se confunden y entremezclan, y dan como resultado una estancia pura y personal. Detalles como la cama, que corresponde a la época y estilo del minimalismo más actual, son un referente de “cosecha propia”, un detalle de personalidad.

Conceptos que tampoco guardan temporalidad alguna podemos verlos a la derecha de la imagen, donde un tocador de cristal con cuerpo de madera, convive a la perfección, a modo de escritorio, con teléfonos y lámparas de la época actual, y no por ello el efecto óptico es negativo ni distorsionante.

Dos estilos que vuelven a confundirse también en sus paredes, donde aquella madera tratada y envejecida convive a la perfección con infinidad de espejos, propios de aquellos tiempos, y también con un entramado de almohadones que cubren por completo la zona del cabecero de la cama.