Dormitorios cómodos y relajantes
Nada mejor que un magnífico descanso nocturno para rendir perfectamente al día siguiente. Si bien es cierto que la elección y mantenimiento del colchón son fundamentales para el mejor confort, también es verdad que dormir en una estancia cómoda y relajante ayuda en gran medida a conseguir ese sueño reparador que tan bueno es para nuestro cuerpo y nuestro organismo. Para lograr que tu dormitorio resulte más confortable debes considerar la entrada de luz, distribución de muebles, tonos, etc. Lo ideal es colocar la cama en perpendicular a la entrada de luz, de este modo, la zona estará iluminada sin que te deslumbre. Ponla en el centro de la pared más larga, para moverte en torno a ella con mayor comodidad, y evita ponerla bajo la ventana ni frente a la puerta de entrada.

Opta por muebles de líneas sencillas y tonos claros, así no recargarán el espacio. Si pintas o enmoquetas las paredes, estos tonos claros, en consonancia, son armónicos y crean ambientes tranquilos. Utiliza mejor pinturas con tintes naturales, que no llevan disolventes. Evita golpes y chirridos poniendo las puertas con sistema de amortiguación. Para un suelo silencioso, lo mejor sería aislarlo con fibra de vidrio, pero si no lo has hecho, tienes soluciones sin obra como poner una lámina de fieltro debajo de la alfombra, lo que amortiguará las pisadas.

A su vez, las alfombras también ayudan a ganar confort y a hacer las habitaciones más acogedoras, sobre todo si son de lana y aspecto mullido. No coloques más de un espejo, distorsionan la imagen del cuarto y pueden alterar el sueño. En cuanto a la elección de la luz artificial, lo mejor es poner apliques dirigidos hacia el techo, y añadir lámparas a las mesillas, de este modo obtendrás una luz tenue, con efecto rebote.