Dormitorios en blanco
El dormitorio es el lugar más íntimo y personal del hogar, un espacio reservado a nosotros mismos en exclusiva y en el que debemos sentirnos más a gusto que en cualquier otro lugar.

Teniendo en cuenta que además se trata del espacio de descanso por excelencia, nuestro objetivo será proporcionarle un interiorismo relajante que lo convierta en nuestro propio remanso de paz.

¿Cómo conseguirlo? Decorando tu habitación con el color de la pureza, la higiene y de la paz: el blanco.

Dormitorios en blanco
Así, un dormitorio en blanco no solamente supondrá un entorno ideal para relajar los sentidos y desconectar durante las horas de descanso sino que además proporcionará un montón de luz y amplitud a la estancia durante el día que la convertirá en un espacio ideal para actividades como la lectura o el trabajo, por ejemplo.

Además, el hecho de que este color sea tan neutro supondrá que pueda utilizarse de forma favorecedora en cualquier estilo decorativo que se nos ocurra, desde los más rústicos y vintage hasta los más contemporáneos.

Dormitorios en blanco
Los puntos principales en los que centrar la decoración con este color son las paredes y el mobiliario, pues aunque no es una regla general se acostumbra a dar la nota de color con algunos elementos como las lamparillas, algunos textiles (cortinas, ropa de cama, alfombra, etc.) u otros ornamentos secundarios.

En este sentido, puedes apostar por dejar tus paredes en un sencillísimo blanco o bien darles un toque distinto con alguna pared pintada en otro color, forrada con papel pintado o con uno de esos vinilos decorativos tan recomendables a nivel estético y económico.

En cuanto al mobiliario, si apuestas por los estilos más vintage probablemente debas escoger muebles de corte clásicos con pinturas decapadas en blanco, mientras que si lo tuyo son los estilos más vanguardistas y contemporáneos lo mejor será que apuestes por los dormitorios de tipo minimalista donde predominan las líneas rectas y sencillas en muebles lacados en blanco.

Si consideras que los detalles secundarios en color se quedan cortos para salvar tan exagerada simplicidad también puedes combinar el blanco con algún otro color: en el caso concreto del dormitorio, te recomendamos apostar por tonos elegantes como el negro o bien por otros más suaves y delicados como el lavanda, el violeta, el verde o el gris, por ejemplo.