El blanco, última tendencia en diseño de interiores
El blanco se ha convertido en toda una tendencia en el interiorismo en el último año. Muebles, paredes, ornamentos…la obsesión por el blanco es tal que podemos encontrar estancias decoradas por completo con este color.

Como tono base para la decoración impone una atmósfera fresca, llena de elegancia y simplicidad, aunque sobre todo de luminosidad, pues es el color que más la favorece.

Una de sus principales ventajas es la versatilidad, pues combina con casi cualquier estilo y entorno decorativo. Además, aunque a menudo lo hemos utilizado como color de base, ahora el blanco admite todo tipo de combinaciones. A continuación te damos algunos consejos para su uso.

Si eres atrevida y buscas una decoración a la última en tu casa puedes utilizar el blanco como color único en la decoración, a pesar de que puede convertirse en un problema si no tenemos muy claro que éste es el estilo que queremos. Si te da algo de reparo, prueba de poner algo de personalidad en la estancia con objetos decorativos con color, que no romperán del todo con la tónica que buscas. Las texturas también te permitirán romper con la excesiva uniformidad.

Procura utilizar tonos de blanco muy similares: un blanco roto sobre un fondo blanco puro puede hacer que el mueble u ornamento parezca más antiguo de lo que es. Sin embargo, el blanco roto es el que más de moda está en lo que a interiorismo se refiere, por lo que no debes renunciar a él.

También puedes utilizar detalles de color en tonos marrones, beige y los tonos marfil, crema, arena e incluso grises para crear un ambiente acogedor y fresco. Aunque también aportan frescura, los colores fuertes debes utilizarlos en pequeñas dosis y sobre determinados objetos y texturas. Si por el contrario prefieres una atmósfera de lo más elegante y contemporánea, utilízalo con el negro, la combinación segura que nunca falla.