El televisor como parte de la decoración
El mundo de las nuevas tecnologías crece a pasos de gigante, y si hay un producto que se lleva la palma, ése es el televisor. Ya nadie fabrica aquellos clásicos CRT de tubos de rayos catódicos, excepción hecha el modelo de 14” que este año lanzó LG, en homenaje a los años 60, aprovechando el actual tirón de la moda retro para el hogar. Actualmente existe gran diversidad de modelos, colores y prestaciones que en tu mano queda el considerar. Plasma, LED o 3D, y hasta con conectividad a internet. Pero si hay algo que determinará tu elección, a parte del presupuesto, es el tamaño en función del espacio en que lo ubiques y la distancia desde donde lo veréis.

Existe el convencionalismo de que el televisor del dormitorio es menor que el de la sala o salón, pero con las edificaciones actuales, las salas de estar tampoco gozan de grandes anchos, por lo que un televisor de grandes dimensiones en el dormitorio está tan permitido como en el salón, incluso a veces dispones de mayor distancia. La medida que debes tener en cuenta para una pantalla media entre 30 y 37″ es de 2 a 2 metros y medio, para una visualización óptima. Si no dispones de más distancia y escoges un televisor de mayores dimensiones, sólo conseguirás distorsionar la imagen y cansar la vista.

De cualquier modo, los nuevos televisores se caracterizan por su diseño extraplano, con grosores inferiores a los 2 cm., esto te da la opción de colgarlo en la pared, integrándolo completamente como un artículo más de tu decoración. La mayor parte de estos nuevos aparatos cuenta con un sencillo sistema de apliques que, tras colocarlos en la parte trasera, permiten colgar con facilidad monitores de 40, 46 y 55”. Esto sólo será posible si tu pared no es de yeso ni Pladur.