Elegir el estilo decorativo del hogar
Comenzar de cero la decoración de una casa es una tarea realmente difícil, pues hay muchas decisiones que influirán en nuestro futuro hogar. Además, la inversión es suficientemente grande como para que escojamos bien un tipo de decoración que nos convenza y que nos haga sentir a gusto.

Elegir el estilo decorativo es lo primero que debemos hacer en el proceso de diseño, y para hacerlo lo primero es analizar las características de nuestro futuro hogar.

Entre las cosas que se deben tener en cuenta están las siguientes:

-Tus gustos: Son la base de la decoración. No puedes sentirte a gusto en un ambiente que no te resulta todo lo agradable y confortante que debería. Sin embargo, debes tener muchas otras cosas en cuenta porque las características propias del hogar posiblemente te hagan olvidarte de tu idea inicial.

-La arquitectura y el entorno: Es casi imposible desvincular nuestro hogar del entorno que lo rodea, pues tal contraste no crearía un ambiente armónico. No puedes pensar en poner una decoración rústica en un piso en el centro de la ciudad, como no pondrías un estilo minimalista en una casa rural en el medio de la montaña.

Elegir el estilo decorativo del hogar
-La iluminación: No todos los estilos necesitan una misma fuente de luz. El estilo minimalista, el vintage o el mediterráneo, por ejemplo, necesitan una enorme entrada de luz, mientras que otros como el estilo contemporáneo, el rústico o el inglés pueden utilizarse en espacios más iluminados por la luz artificial.

-El estilo de vida: De él dependerá el tiempo que pases en casa y por tanto las necesidades que vayas a tener que cubrir en ella, con la consecuente elección de un estilo de muebles u otros. Además, es imposible concebir un hogar en el que se pasa muy poco tiempo con unos muebles de estilo vintage o envejecido que deba tener cuidados continuos, por ejemplo.

-Tu familia: No es lo mismo decorar para dos que para cinco personas. Cuando se vive en familia hay muchos caprichos a los que habrá que renunciar para dar preferencia a la funcionalidad y a la utilidad; entre ellos el mobiliario, los colores de la decoración (el blanco está prohibido con los pequeños) o los espacios de almacenamiento, por ejemplo.