Elegir ropa de cama en invierno
Bajas temperaturas, frío, lluvia, fuertes vientos… El invierno es la época del año en la que más disfrutamos de nuestro hogar resguardándonos del duro temporal del exterior tumbados tranquilamente sobre nuestras camas o sofás.

Por eso cuando llega esta época volvemos a sacar del armario la ropa de cama más calentita que tenemos: mantas, edredones o nórdicos, por ejemplo. Sin embargo, generalmente cada hogar tiene una tradición (algunos siguen con la tradicional manta mientras que otros se aficionan a los nórdicos, por ejemplo) y no está de más que conozcas las diferentes posibilidades para hacer que tu ropa de cama ayude a dar más calidez a tu hogar.

Lo ideal es encontrar aquellas que sean acogedoras física y visualmente a través de las texturas, los colores y las composiciones.

Las mantas han sido siempre el gran protagonista del invierno… Hasta que descubrimos el edredón nórdico. Estos se han convertido en casi un imprescindible para el hogar: se adaptan térmicamente al cuerpo para producir calor natural, siendo además de igual o más calentito más ligero que la tradicional combinación de manta y edredón. Puedes encontrarlos de pluma, de plumón o de ambos a la vez, así como también nórdicos sintéticos hechos a base de fibras de poliéster.

Estéticamente son también el mejor recurso, pues sobre la base blanca podemos poner la funda de algodón a nuestro gusto y cambiarla por otra tan rápido y tantas veces como nos apetezca, pues apenas tardaremos unos minutos en hacerlo.

Pero las mantas nos gustan tanto que no podremos dejarlas nunca de lado. Pueden ser de lana, de pieles o de tricot, por ejemplo, pero también pueden ser de materiales acrílicos como el rayón o las fibras acrílicas, que sin embargo acumulan electricidad. Si optas por ponerla en el dormitorio puedes acompañarla con unas buenas sábanas de franela (aquellas gorditas de lana o algodón cardado por una de sus caras) y una colcha, que a pesar de no dar mucho calor en sí misma sí que ayuda a acumularlo.

Si has renovado el dormitorio con un nórdico, siempre puedes tener mantas secundarias para taparte sobre la cama o en el sofá, por ejemplo, ¡no debes renunciar a ellas!

Cuando utilizas mantas para el dormitorio lo mejor es cubrirlas con una colcha no sólo para abrigarte sino también para que el resultado sea estéticamente más elegante, pues las texturas y los diseños suelen ser más sofisticados.