Espejos apoyados en el suelo
El espejo es un recurso imprescindible en la decoración, sobre todo en viviendas pequeñas, ya que ayuda a aumentar el espacio visual. No es necesario tener la casa llena de espejos, pero un par o tres de espejos situados en lugares clave le darán un toque especial a tu hogar, además de ser una magnífica idea por varios motivos, como, por ejemplo, poder hacernos un chuequeo completo antes de salir de casa.

Hay decenas de formas de colocar los espejos, pero hoy vamos a hablar de una en concreto: apoyados en el suelo. Seguro que si colocas un espejo de cuerpo entero apoyado en el suelo del recibidor te mirarás siempre antes de salir de casa. No me negarás que no es un recurso súper práctico, ¿verdad?

Espejos apoyados en el suelo
Ya sabes que los espejos multiplican la luz de la estancia, ampliando visualmente el espacio. Por tanto, será un recurso imprescindible si tu casa es pequeñita. Si además se trata de un espejo de pie y apoyado en el suelo, te creará una sensación óptica de techo alto, ideal para aquellas viviendas con los techos muy bajos.

Aunque puedes colgar el espejo en la pared o escoger alguno con soporte, apoyarlos informalmente contra la pared es toda una tendencia que le dará a tu hogar un toque encantador. No es necesario que tu vivienda sea moderna, sino que también quedará genial en estancias de decoración rústica o clásica, siempre y cuando el espejo sea el adecuado.

Espejos apoyados en el suelo
Sin duda, se trata de la mejor idea para no perforar las paredes, por lo que es perfecto para todas aquellas personas que viven en viviendas de alquiler. Sin embargo, hay que tener cuidado de que esté bien apoyado, sobre todo por los más pequeños. Si hay niños en casa, lo mejor es fijar el espejo de alguna manera a la pared.