Falsos mitos en decoración
En el mundo del interiorismo y la decoración hay afirmaciones que, a base de repetirlas una y otra vez, se han convertido en auténticas normas decorativas. Sin embargo, algunas de ellas no son del todo cierto o, al menos, deben afirmarse con algunos matices.

Uno de los falsos mitos más comentados es que en decoración, todo vale. Aunque es cierto que una casa debe reflejar los gustos y las pasiones de sus propietarios, una buena decoración debe sacar partido a la luz a la arquitectura y a los metros, respetando ciertas reglas. Otro de los falsos mitos es que contratar un decorador es caro, pero al contratar un buen profesiónal ahorrarás tiempo y quebraderos de cabeza, evitando errores y tener que lidiar con los operarios. Además de estos, existen muchos más tópicos. ¿Quieres descubrir algunos de ellos?

Armarios y luz

Por supuesto, tener muchos armarios no es sinónimo de tener tu casa más ordenada. La clave es colocarlos donde los necesitas y que tengan un tamaño adecuado. En cuanto a la iluminación, tampoco es cierto que cuantas más lámparas, mejor luz, ya que una casa sobreiluminada puede llegar a deslumbrar. Así, una buena iluminación debe contar con tres calidades de luz: general, puntual y ambiental.

Falsos mitos en decoración

Colores

Otra de las cosas que siempre se dice es que los colores oscuros restan metros y luz. Sin embargo, todo depende de cómo los uses, ya que un color intenso se puede aplicar a una estancia sin que reduzca u oscurezca el espacio utilizándolo, por ejemplo, en la pared de la ventana. Por otro lado, los ambientes sin color no son monótonos, siempre y cuando haya una acertada mezcla de estilos y texturas en la estancia. Lo más importante es que ésta no parezca fría y desangelada.

Falsos mitos en decoración

Telas y tapizados

En cuanto a los tapizados, no tienen por qué ser gruesos ni oscuros para que sean más resistentes, lo importante es que tengan los hilos muy juntos y apretados. De la misma forma, tampoco es cierto que las telas claras sean las más delicadas, depende de la tonalidad, ya que un color piedra o un tono lino puede soportar mejor el roce que, por ejemplo, un azul intenso.