Los felpudos: Decorando nuestra entrada

En la decoración de una casa, ese espacio tan nuestro y donde tantas horas pasamos, cada detalle es importante. Una puerta, un estante, una mesa camilla… todo debe estar completamente a nuestro gusto y equilibrar la estética y la funcionalidad.

El felpudo, ese objeto que cada día nos va a dar la bienvenida a nosotros y a nuestros visitantes, también es algo que debemos elegir en función a nuestros gustos y necesidades.

Los felpudos: Decorando nuestra entrada

Un felpudo es un importante elemento para proteger a nuestra casa de polvo y la suciedad de fuera, por mucho que tengamos costumbre de quitarnos los zapatos, siempre nos ayudará a mantener la vivienda mucho más limpia y aseada. Los felpudos más comunes se sitúan a la entrada del domicilio; es decir, en la parte exterior de la puerta, por lo que, en teoría, no forman parte de la casa aunque sí la formen. Sin embargo, hay muchísimos sitios en el piso donde pueden ponerse felpudos: junto a la puerta, pero en la parte interior (para ayudar a quitar los zapatos y seguir protegiendo del polvo, por ejemplo), antes de entrar a la cocina para evitar que se distribuya la grasa, en un cuarto, en el baño, y un largo etcétera.

Los felpudos: Decorando nuestra entrada

Centrándonos en aquellos felpudos que se sitúan fuera de la casa, será muy entretenido escoger uno original, pero también funcional, teniendo en cuenta su estética y su material. Estos felpudos suelen ser más gruesos y resistentes que aquellos que vayamos a emplazar en el interior; especialmente si están frecuentemente sometidos a viento o a lluvia. Hay que pensar que son los encargados de recoger todo aquello que traigamos de fuera en los zapatos.

Materiales

Es grande el abanico de materiales adecuado para un felpudo. Suelen estar fabricados de fibra de caucho o de coco, ya que ayudan a la absorción y son fáciles de lavar. Además, te recomendamos que elijas una base antideslizante, aumentando así su nivel de seguridad para evitar caídas.

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Simples y clásicos

Desde el típico felpudo gris o negro (por razones obvias, no lo aconsejamos blanco o muy claro ¡estará continuamente sucio!), hasta los de todo tipo de colores. El tono que más combine con tu entrada o portal, el color que más te alegre… También los tienes a cuadros, estampados, tipo vintage, con lunares, cenefas o rayas de diversos y alegres colores. La creatividad también es posible en tu felpudo.

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Felpudos divertidos y coloridos

¿Estás cansado o cansada de tener un felpudo típico, como el de todo el mundo? ¿Quieres que el tuyo destaque en el descansillo? Tienes miles de opciones que podrás encontrar con facilidad en tiendas de decoración, comercios de regalos o incluso desde tu ordenador. El abanico de ellos es enormes: figuras de animales felices, dibujos animados, felpudos de viajes que muestran las ciudades más bonitas del mundo, aquel que nos da los buenos días en varios idiomas, personajes de comics, incluso los que imitan a Facebook o a videojuegos tan típicos como el comecocos.

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Felpudos con formas

¿Quién dijo que un felpudo tenía que ser cuadrado? Los redondos dan un aspecto muy curioso a la entrada de la vivienda, también podrás dar la nota de romanticismo con aquellos en forma de corazón, un tinte más provocador con los que imitan a unos labios, o bien otras formas, como coches, siluetas o bocadillo de cómic.

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Mensajes para reír

Seguro que alguna vez has ido a visitar a alguien y el ingenioso mensaje de su felpudo te ha hecho reír. Si te gusta poner la nota de humor desde antes de entrar a casa, la opción de mensajes en felpudos es amplísima. Por ejemplo “Calma, que ahora abro”, “Si vienes a robar mi vecino es rico”, “Nietos bienvenidos, dejad los padres en casa”, “Doctor todo el mundo me pisa” “¡Oh, no! Tú otra vez” y un largo etcétera. Los mensajes también pueden ser dulces y románticos, como “eres la casualidad más bonita que llegó a mi casa” o simpáticos como “Lo que pase en este piso, se queda en este piso”, perfecto para los estudiantes. Incluso los amantes del buen rollo pueden escoger aquel que dice “Prohibido entrar de mal humor”. Lo último en felpudos es aquel que parafrasea a uno de los personajes de la célebre serie “La que se avecina”, en el cual se lee “Pues te confisco el felpudo”. ¡Encuentra el mensaje que más gracioso te parezca para tu felpudo!

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Cómo lavar un felpudo

Por último, cuando ya hayas conseguido el felpudo de tus sueños, conviene pensar en cuidarlo y mantenerlo siempre limpio y libre de polvo. Aunque pueda parecer complicado, en realidad no lo es. Por supuesto, con la escoba o mejor aún, con el aspirador, lo libraremos de suciedad. Esta acción la podemos hacer cada dos o tres días, al mismo tiempo que aspiramos el resto de la casa. Una vez al mes o si está muy sucio, prueba a elaborar una mezcla con agua muy caliente, una taza de jabón para platos y un poquito de bicarbonato. Con un cepillo, lo frotaremos hasta que las cerdas estén libres de suciedad y polvo, para dejarlo después secar.

Los felpudos: Decorando nuestra entrada

Porque la decoración de un hogar no se basa solo en puertas hacia dentro, por un precio que oscila entre los 10 y los 20 euros puedes encontrar el felpudo que más te guste y te dé a diario la bienvenida. Además, resulta también una buena opción para hacer un regalo a alguien que sepas que le gusta cuidar de su casa.

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