Grifos termostáticos
Ahora que el invierno ha llegado a su punto álgido, no hay nada como volver a casa tras un largo día y darte una ducha caliente. Sin embargo, puede fastidiarnos, y mucho, que el agua tarde varios minutos en salir a la temperatura adecuada o que cambie bruscamente cada vez que alguien abre un grifo en otra parte de la casa. Afortunadamente, existe una solución para este problema: los grifos termostáticos.

Los grifos termostáticos te permiten alcanzar la temperatura deseada rápidamente, manteniéndola siempre estable y ayudándote a ahorrar agua y energía en el proceso. ¿Quieres saber más sobre este tipo de grifos? ¡Pues atento!

Cómo funcionan los grifos termostáticos

Lo mejor de los grifos termostáticos es que son súper fáciles de utilizar. Al abrir el mando de caudal, el agua fría y el agua caliente entran desde sus respectivas tomas y se mezclan, mientras que el mando de temperatura te permite fijar los grados que desees, manteniéndolos en todo momento. Esta regulación se obtiene ajustando el caudal de entrada de agua fría. Además, en cada toma de agua hay un filtro de entrada, que retiene las impurezas y el limitador de caudal, que ajusta automáticamente la cantidad de agua a tus necesidades.

Grifos termostáticos

Ventajas de los grifos termostáticos

Una de las principales ventajas de los grifos termostáticos es que el agua sale siempre a la temperatura seleccionada y se mantiene durante todo el año, aunque se abra otro grifo. Por otro lado, el bloqueo de temperatura a 38º evita que se produzcan quemaduras, y el cuerpo del grifo está asilado para que se mantenga siempre frío. También es una gran ventaja su limitador de caudal, que permite ahorrar entre un 20 y un 50% de agua. Además, también se ahorra gracias a que la temperatura del agua es muy fácil de regular y no se desaprovecha.