Ideas para habitación infantil compartida
Aunque compartir el reducido espacio de la habitación no va a ser fácil para tus hijos, lo cierto es que se trata de una experiencia que realmente les enriquecerá en el futuro haciéndoles adquirir cualidades como la colaboración, la paciencia o la tolerancia.

Sin embargo, que convivan en la misma habitación no quiere decir que tengan que compartir cada una de las cosas que hay en ella… De hecho, lo ideal sería que cada uno sienta que posee un espacio más o menos propio en la estancia, una forma de marcar su independencia en pacífica convivencia.

En realidad lo mejor sería crear algunas zonas comunes como la de los juegos y otras un poco más independientes como los escritorios, los armarios y evidentemente las camas.

Ideas para habitación infantil compartida
Si no sabes cómo hacerlo, aquí te traemos algunas buenas ideas decorativas:

– Literas: La litera ocupará la mitad de espacio que dos camas por separado, lo que significa que dispondremos de más espacio para un largo escritorio (o dos separados) además de un par de armarios o cajoneras.

Ideas para habitación infantil compartida
– Muebles compactos: Los muebles que integran varias posibilidades en una son ideales para las habitaciones compartidas puesto que el hecho de ahorrar espacio en muebles permite dejar más zona libre para la distribución de los espacios individuales.

Ideas para habitación infantil compartida
– Camas enfrentadas: Pueden ser las tradicionales o bien unas camas compactas con cajoneras, de modo que no habrá pelear por distribuirse los espacios de almacenamiento. Si están en dos paredes distintas, una idea divertida puede ser decorar cada zona de un color distinto.

– Divide la habitación en dos partes: Puedes conseguirlo separando el espacio al 50% con una estantería central compartida, por ejemplo, de manera que cada uno tendrá su propia ‘mini-habitación’ para decorar a su gusto.

– Comienza por una decoración de base que pueda ir siendo modificada siempre en función de los gustos de cada uno de los niños, y no permitas que la personalidad de uno pueda comerse a la del otro… ¡Ambos tienen que sentirla como un espacio propio!