Ideas prácticas para la habitación infantil
Además de una decoración entrañable, cuando pensamos en el dormitorio de nuestros hijos debemos tener en cuenta también que el espacio sea cómodo, seguro y práctico.

Tranquila, ¡en Interiorismos te echamos una mano para que no te olvides de nada!

Muebles
Escoger los muebles es una decisión que hay que tomar a conciencia, pues lo mejor es apostar con aquellos más versátiles que podrán transformarse con el fin de adaptarse a las distintas edades del niño. De este modo, por ejemplo, no estaría de más que te hagas con cunas transformables en camas, bañeras con cajones que serán futuras cómodas y roperos amplios que sirvan durante años.

Además, hay que tener en cuenta otras cuestiones relacionadas con su seguridad de las que te hablaremos más adelante en este artículo.

Ideas prácticas para la habitación infantil
Organización
Es esencial en la habitación de tus hijos, cuya mala costumbre será posiblemente no recoger nada de lo que utilizan… Esto ocurre con los juguetes de los más pequeños y va evolucionando hasta que se convierten en jóvenes adolescentes que esparcen su ropa por todas partes. Facilítales la tarea desde el principio con espacios prácticos, cómodos y muy accesibles para el almacenamiento en lugares concretos de la estancia: Estantes, colgadores, zapateros, cajas para los juguetes…

Limpieza
En el momento de planificar la decoración debes pensar no solamente en el aspecto de la estancia sino también en su practicidad. En este sentido, la suciedad en superficies y paredes son un clásico en las habitaciones de los más pequeños, por lo que deberás buscar recubrimientos, pinturas y materiales fácilmente limpiables y que no se deterioren con facilidad para poder mantenerlo en buen estado durante más tiempo.

Fuera peligros
La edad de tus niños determinará qué clase de precauciones debes tomar en el espacio. Con los más pequeños presta atención a los muebles demasiado altos que puedan entrañar peligro, evita las esquinas demasiado pronunciadas, cubre las ventanas (hasta con barrotes) y, si es necesario, compra algunos aparatos o tiradores para que los cajones más peligrosos no puedan abrirse con facilidad (así evitarás el riesgo de que se pillen los dedos). Conforme tus hijos se hagan mayores no harán falta todos estos consejos, aunque no te relajes puesto que garantizar su seguridad está en tus manos.