Iluminación de exteriores
Por mucho que durante el día la luz artificial sea completamente innecesaria en los espacios exteriores, lo cierto es que si queremos disfrutar de nuestra terraza o nuestro jardín durante las frescas noches de verano necesitaremos disponer de algunos focos de luz que nos lo permitan.

En este sentido, la iluminación del porche y del jardín debe ser muy pensada teniendo en cuenta las dimensiones del espacio que tenemos que iluminar, el ambiente que pretendemos crear y las necesidades de cada una de las zonas en concreto.

Iluminación de exteriores
Comienza por pensar en las distintas zonas del espacio exterior: Fachadas y muros, zonas de descanso, zonas de paso y hasta los puntos de interés que te gustaría destacar en el espacio (un árbol, por ejemplo).

En las zonas de descanso o en las que realizarás actividades (cerca de la mesa, de los sofás, etc.) necesitas una luz directa procedente preferiblemente del techo o de las paredes cercanas, pues solo de este modo dispondrás de la iluminación necesaria para que tus tareas no se vean entorpecidas.

No obstante, la finalidad del espacio y tus gustos también serán importantes para tomar la decisión de si será mejor escoger luces blancas o luces tenues, que crearán un ambiente más íntimo y acogedor.

En los espacios más abiertos como los caminos y senderos del jardín, las zonas de paso o hasta los puntos focales no es necesario que utilices luces directas, pues en estos casos puedes permitirte una iluminación más decorativa.

Iluminación de exteriores
Las farolas o los apliques con luz sobre los muros son el recurso más tradicional para estos espacios, pero las luces con focos procedentes del suelo pueden ayudar también a dar un toque de elegancia al espacio.

También puedes dar un toque romántico a tu terraza o jardín con farolillos, velas y hasta tiras de guirnaldas con luz.