Iluminación para el jardín
Cuando el buen tiempo se acerca y el clima permite disfrutar de plácidas tardes al aire libre, el jardín se convierte en uno de nuestros lugares favoritos del hogar (si no el que más).

El simple hecho de disfrutar de una cena al aire libre, de charlar con tu pareja o tus amigos o de darte un refrescante baño en la piscina antes de acostarte es, de hecho, uno de los mayores placeres del verano.

Pero para disfrutar de todo esto durante todo el día es necesario contar con una buena iluminación que garantice que podremos realizar cualquier tipo de actividad sin estar sufriendo por los esfuerzos de nuestra vista.

Iluminación para el jardín
La iluminación es de este modo una de las claves fundamentales de la comodidad en el jardín por las noches. No obstante, hay muchos tipos de iluminación artificial para estos espacios… ¿Por cuál decidirse? Es cuestión de gustos y necesidades.

Lo mejor para el jardín es contar con luces graduables que permitan disponer de varios puntos de luz y con varias intensidades para poder regular la luz en función del momento y las circunstancias.

Iluminación para el jardín
Los faroles son unos de los recursos más habituales en la decoración de jardines, y es que proporcionan una luz tenue y relajante ideal para tus momentos más íntimos, con pareja o con amigos. Todo lo contrario a esta acogedora luz es la iluminación intensa, que se caracterizará por tener bastantes puntos de luz y resultará ideal para llevar a cabo tareas más específicas que precisen abundancia de luz.

Además de los farolillos y las luces superiores, una de las técnicas más utilizadas en la iluminación exterior es el uplighting, que no es otra cosa que una iluminación que va desde el suelo hacia arriba destacando más todo lo que se encuentran en su camino.

En los jardines más grandes que incluso cuentan con pequeños caminitos, unos bastones de luz para el suelo (pueden ser altos, bajos, redondos, cuadrados, etc.) resultarán perfectos para delimitar el área verde e iluminar la zona de paso.