panoramic sofa cama

Si algunas veces has recibido invitados y no has sabido cómo acomodarlos, has de saber que existen simples trucos para preparar en unos minutos un rincón para tus visitas de lo más acogedor, aunque tu casa no sea muy grande.

El mueble por excelencia pensado para servir de dormitorio improvisado es el sofá-cama. Durante el día hace las veces de sofá y, cuando cae la noche, se puede convertir fácilmente en un espacio biplaza para descansar. Los hay de muchos tipos y diferentes niveles de comodidad. Uno de los más modernos, encargado de maximizar el espacio, es el sofá-cama litera, que podrá acomodar hasta cuatro personas.

Si no dispones de ninguno y no tienes pensado adquirirlo, existen otras opciones, como las camas hinchables. Recomendamos escoger una maxi o, al menos, de dos plazas. Su costo es bastante bajo, no ocuparán espacio en el armario y la mayoría vienen con válvulas e incluso sistemas integrados de aire que te permitirán tenerlo preparado en pocos minutos. Otras opciones son las camas plegables o, simplemente, un colchón (lo más cómodo posible) tendido en el suelo, que puedes almacenar en el trastero cuando no lo estés utilizando.

lit canape

Ahora bien, estas opciones a menudo no resultan la opción más confortable. Los sofás-camas y demás muebles dormitorio auxiliares se inventaron por un sentido práctico, más que por mera comodidad. Si vas a tener visitas durante un tiempo más prolongado o recibes personas para dormir frecuentemente, con muy poco podrás hacer ese espacio mucho más cómodo para ellos.

A menudo los colchones de los sofá-cama o camas plegable son demasiado blandos o están hundidos. Para ello prueba a poner debajo del mismo un contrachapado que ayudará a aumentar su estabilidad. Además, puedes incorporar un cubre-colchón, que protegerá también tu sofá de suciedad y proporcionará espesor. Una de las opciones más simples son las fundas de espuma. Se trata únicamente de una tela almohadillada de varios centímetros de espesor para colocar entre el colchón y la sábana bajera. Cuestan muy poco dinero e igualmente no plantean problemas de almacenamiento. La diferencia en la comodidad de tus invitados será más grande de lo que imaginas.

Además de estos pequeños elementos auxiliares, no olvides los detalles para que todos duerman a pierna suelta. Quizá es el momento de comprar sábanas, de franela para el invierno, o hechas de algodón para el verano, en colores vivos con bonitos motivos. El entorno resultará mucho más atractivo y los invitados notarán el bienestar de dormir sobre unas sábanas suaves y limpias, en lugar de sobre unas viejas, apelotilladas o que no llegan a encajar con las medidas del colchón. Estas no sólo contribuirá al bienestar de tus invitados, sino que además te hará disponer de más juegos para tu propio dormitorio.

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También, puedes poner a su disposición varias mantas, un edredón esponjoso de plumas o sucedáneo y muchos cojines de diferentes tamaños para que puedan acomodarse o sentarse antes de dormir. Para ser el anfitrión perfecto, bastará con dejarles un juego de toallas limpias, libros y revistas, algunos artículos de higiene nuevos (como un bote de pasta de dientes o un tarro pequeño de champú) y, quizá, decorar el conjunto con unas lilas frescas.

Con una pizca de atención a los detalles y quizá el reemplazamiento de los enseres más desgastados, para tus visitantes pernoctar en tu casa resultará un verdadero placer.