La iluminación de la habitación del bebé
Uno de los aspectos más importantes en los dormitorios infantiles es la iluminación. Como sabes, durante los primeros meses de vida, debemos conseguir que su habitación sea un lugar armonioso y agradable, para que pueda percibir estímulos positivos, algo que no solo se consigue con la decoración, sino iluminando la estancia de manera correcta.

Lo ideal es aprovechar toda la luz natural que llegue a la habitación por ventanas o puertas pero, como lo normal es que ésta no sea suficiente, será necesario recurrir a la iluminación artificial. Te damos las claves sobre la iluminación para la habitación de tu bebé a continuación.

Luz natural

Como te acabamos de comentar, lo ideal en un dormitorio infantil, al igual que en el resto de habitaciones, es que reciba mucha luz natural, sin preocuparnos de que haya un exceso de ésta, ya que siempre puede reducirse con visillos, cortinas, estores o persianas. Lo que debe preocuparnos más es la iluminación artificial, usando diferentes tipos de luces: general, que ilumine toda la habitación, y luces puntuales, para conseguir una iluminación más directa.

La iluminación de la habitación del bebé

Luz artificial

Para la iluminación general, lo ideal es colocar una lámpara centrada en el techo que aporte claridad a todo el dormitorio. En cambio, para la iluminación puntual puedes escoger lámparas de pie, que deberás cambiar cuando el niño comience a gatear, ya que podría ser peligrosa, y lámparas de pared, que aunque tienen la ventaja de que no están al alcance del niño, no pueden moverse para dirigir la luz en la dirección que más nos convenga.

También son útiles las lámparas de mesa, que podrás cambiar de sitio dependiendo de las necesidades del momento.

La iluminación de la habitación del bebé

Luces poco recomendables

En las habitaciones de los bebés es recomendable no usar tubos fluorescentes y halógenos empotrados, ya que generan una luz demasiado artificial, sin crear ese clima cálido tan necesario para los pequeños.