La iluminación en el dormitorio infantil
Uno de los elementos más a tener en cuenta a la hora de decorar una habitación infantil es la iluminación, pues influirá en muchísimos factores que pueden afectar al entorno del niño.

Por ello, lo mejor para establecer un orden que cree armonía en la habitación es diferenciar las distintas zonas de iluminación, que principalmente son tres:

– La de la mesilla o el cabecero de la cama.

– La de la zona de juegos, que es la luz más general de la habitación: generalmente se recomienda que salga del centro del techo de la estancia para que la luz se distribuya más o menos uniformemente.

– La de estudio, que es la que se pone en el escritorio donde los niños deberán llevar a cabo sus tareas escolares. En ésta es donde toma mayor importancia, puesto de la buena iluminación dependerá que nuestros hijos puedan desarrollar más o menos problemas de vista. En general se recomienda utilizar entre 70 y 100 w de potencia en una lámpara ajustable preferiblemente articulada y con pantalla antireflectante para facilitar tanto como sea posible la lectura.

Además de estas, puedes tener otras luces auxiliares si tus pequeños necesitan algo de luz para dormir. Algunas opciones divertidas son las pegatinas fluorescentes en formas de estrellitas o planetas o algunos aparatos como ‘Laser Stars’, que reproduce un cielo estrellado de lo más realista.

En el sentido más estético deberías buscar lámparas de diseños que vayan con la decoración general de la habitación en cuanto a colores y dibujos, con motivos divertidos en las de la mesilla y algo más serias en los escritorios para delimitar los espacios. Sin embargo, con los más pequeños lo más importante es la seguridad, por lo que debes buscar lámparas que se adapten a su edad.

Haz todo lo posible por orientar el mobiliario de una forma en la que puedas aprovechar al máximo la luz natural en la habitación, colocando los elementos de una forma estratégica que, por ejemplo, pueda ayudar al estudio y aproveche la luz natural durante el mayor tiempo posible. Un buen ejemplo es poner el escritorio de manera que la luz quede a la izquierda para evitar las sombras que crea el propio cuerpo al escribir.

Para favorecer la iluminación natural, utiliza estores y visillos, que son el mejor tipo de cortinas para favorecer el traspaso de luz y que además ocupan un espacio mínimo.