Las cenefas en la decoración
Las cenefas son uno de los elementos decorativos por excelencia de las paredes, y es que es una buena manera para romper con la sensación de monotonía y uniformidad de estas grandes superficies.

Colocar una cenefa con pintura, con cinta autoadhesiva y hasta con otros materiales como los azulejos es bastante fácil, aunque no se puede decir que estén a la última ni que sean las opciones más decorativas para la pared.

Así, a pesar de que resulta una opción fácil y económica de ornamentar tus estancias lo cierto es que esta técnica ya ha quedado algo atrás para los hogares más modernos.

Las cenefas en la decoración
Para los que todavía no sabéis en que consisten las cenefas es muy fácil de comprender: se trata de esas franjas decorativas horizontales que acostumbran a tener un motivo recurrente y que se distribuyen a lo ancho de las cuatro paredes de la estancia.

Estas franjas pueden colocarse sobre cualquier tipo de superficie, aunque lo mejor será que las paredes sean lisas si queremos un acabado 100% perfecto; sobre las superficies rugosas ni las cintas autoadhesivas ni la pintura con plantillas quedarán uniformes.

En cuanto a la ubicación de las cenefas, lo mejor es colocarlas a una altura de ¾ de altura comenzando por el techo o por el suelo. También puedes colocarlas a media altura para hacer una división entre la parte inferior y la superior (que podrán ir en dos colores distintos).

Los colores y motivos de la cenefa deben ir en consonancia con el resto de la decoración para guardar el equilibrio decorativo en el entorno. De este modo si se trata de una habitación infantil quizá estés pensando en globos de colores, en payasitos o en personajes Disney, decoración que no será para nada compatible en otros espacios como el salón o el dormitorio de matrimonio.

En el caso de que utilices pintura deberás asegurarte antes de que la de fondo y la que aplicarás ahora sean compatibles, pues si no podrías tener problemas con la fijación de la segunda.