Los colores neutros también son difíciles
En general, se tiene la creencia de que es fácil decorar con blanco, beige o gris. Sin embargo, estos colores también esconden ciertas dificultades, principalmente porque los neutros no ambientan, sino que realzan lo existente. Además, hay que tener bien claro que no todo lo moderno tiene que ser blanco, todo lo atemporal beige ni lo sofisticado de color gris.

Hoy en Interiorismos vamos a hablarte de la dificultad de decorar con 3 colores muy comunes en los hogares: el blanco, el beige y el gris. ¿Nos acompañas?

Blanco

En primer lugar queremos hablar del color blanco, un color que hemos recomendado en un montón de ocasiones, especialmente para espacios pequeños. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a pesar de que una casa en blanco ofrece un look minimal, exige mucha luz natural y un mobiliario de calidad para que el ambiente no se perciba demasiado pobre y soso. Así que si tienes poco sol o unos muebles muy sencillos, lo mejor es que actives la misma pureza con una base gris plata y algunos complementos en colores atrevidos, como pueden ser los naranjas, verdes o azules.

Los colores neutros también son difíciles

Beige

En segundo lugar queremos hablar del beige, un color que crea ambientes elegantes y sosegados pero que, en cambio, puede resultar falto de carácter si no hay piezas de nivel, así que, ¿qué te parece mezclar paredes en camel con pincelas en verde manzana, gris perla o marrón rosado? De esta manera, lograrás un espacio igual de relajante pero con mucha más personalidad.

Gris

Por último queremos hablar del color gris, especialmente el azulado, que modela atmósferas urbanas y chics, aunque dando una sensación de oscuridad. Por eso, desde Interiorismos te aconsejamos que si quieres una sofisticación luminosa, acompañes el gris de blanco y complementos en dorado y plata envejecida.