Los falsos techos
Seguramente habrás visto ya en muchos lugares que los techos reales quedan ocultos para crear un nuevo techo más bajo fabricado con madera, yeso, aluminio o pladur, entre otros materiales.

Esta técnica es la que se denomina como ‘falso techo’, una práctica reforma que puede servir tanto como recurso estético como para ganar espacio en el hogar.

El falso techo suele utilizarse para resolver sin problemas la instalación de algunas fuentes de luz como focos empotrados o ‘ojos de buey’, así como para hacer la instalación del aire acondicionado por conducción de una forma discreta que evita que quede el antiestético aparato y sus cables a la vista de cualquiera. Además, el aire frío o caliente se conduce por unas canalizaciones ocultas en el falso techo que llegan a cada una de las habitaciones saliendo discretamente por una rejilla.

Si lo que quieres es ganar espacio, esta idea te permitirá conseguir un lugar de almacenamiento extra gracias a la separación entre el techo real y el nuevo techo. Puedes poner unas pequeñas puertas como de armario en la parte vertical que queda a la vista, pues aunque lo ideal sería que no se apreciase, estos espacios sí que se ven y por tanto deben tener en cuenta la estética.

Con el falso techo puedes proteger tu casa de factores externos molestos. Puedes evitar la transmisión del frío o calor exteriores con un techo bien aislado térmicamente, así como poner placas especiales insonorizantes para no tener que escuchar continuamente lo que hacen tus vecinos y así descansar más plácidamente.

Puede hacerse con diversidad de materiales; algunos como el yeso permitirán hacer todo el techo con una sola estructura, mientras que otros como la madera o el aluminio suele colocarse con una combinación de placas largas que, juntándose unas con otras, cubren la totalidad del techo.