Los mejores suelos para la cocina
A pesar de que no se trata de una de esas cosas que creamos que puedan incidir en la decoración de nuestro hogar, lo cierto es que el tipo de suelo que escogemos puede convertirse en un gran acierto o en un grave error.

Aunque en la mayoría de espacios esto se debe más bien a una cuestión decorativa y estilística, en la cocina es muy importante tener en cuenta algunos factores prácticos como es el caso de la limpieza.

Sí, porque este es precisamente uno de los espacios de nuestro hogar en los que el suelo se ensucia más y también más a menudo. Para evitar problemas, lo mejor es valorar desde un principio qué acabados serán los mejores para este espacio.

Los mejores suelos para la cocina
En este sentido, la porosidad de los materiales utilizados para el pavimento se encuentra íntimamente relacionada con la limpieza que se pueda mantener en ellos: algunos de los más recomendables son los suelos de linóleo u otros más sencillos como los de hormigón pulido o microcemento, que además de no absorber las manchas (no son porosos) sentarán fenomenal en casi todo tipo de estilos decorativos.

Otra opción para la cocina son los pavimentos porcelánicos y las maderas barnizadas, ambos colocados como láminas superficiales no porosas sobre el suelo original.

La dimensión de las baldosas que componen el suelo es también muy importante, y es que cuanto más pequeñas sean las mismas más posibilidades de acumular suciedad y restos entre las juntas (ese pequeño espacio que queda entre baldosa y baldosa y que suele rellenarse con yeso) tendrán. Una buena opción si queremos evitar que esto ocurra es decantarnos por los suelos de parquet sintético barnizado, pues como resulta evidente no tienen juntas.