Manteles artesanales para decorar
Los manteles forman parte de esos elementos sencillos que visten la casa con muy poquito. Su doble función, proteger el mobiliario y embellecer, resulta perfecta para complementar la decoración de salones, comedores y cocinas.

Los manteles, que pueden ser de muy diversos tipos según su forma, textura o material, ofrecen tal versatilidad que podrás decantarte por un estilo u otro dependiendo del evento culinario a celebrar. Mientras que los de algodón son durables, baratos e idóneos para el uso diario, el poliéster es más agradecido para fiestas y celebraciones, pues da un acabado más bonito y no se arruga al lavarlo. Para una velada mucho más especial, los manteles de seda vestirán las mesas como ninguno, aunque su lavado ha de ser más cuidadoso y es un tejido que resulta más caro.

También es importante elegir el color que mejor case con la situación. Para una cena romántica iría muy bien un mantel morado burgundy con accesorios violetas y para una comida informal un mantel turquesa. Si celebras un refrigerio a media tarde, el naranja es una buena alternativa y, para una ocasión elegante, un mantel negro con servilletas y detalles en rojo intenso dará un efecto estiloso. Si lo que quieres es celebrar una cena con amigas, un fondo rosa fucsia con caminos de mesa blancos floreados será una apuesta de lo más alegre.

Manteles artesanales para decorar
Los manteles estampados darán más profundidad que los lisos, aunque resaltan menos los detalles. Otra opción más delicada son los manteles bordados, que aportan un toque de clasicismo y elegancia, aunque no son tan recomendados para el uso diario.

Una combinación de mantelería atractiva son los juegos de manteles superpuestos. Se trata de incorporar un mantel base redondo tipo faldón de un color claro y situar por encima un trozo cuadrado de tela en un tono más oscuro, dejando que las esquinas caigan justo por el centro de cada lado de la mesa. El contraste entre los colores y la combinación de formas dan un aspecto muy distinguido a la mesa.

Si llegado a este punto te gustaría contar con una colección de manteles para poder recibir a tus invitados en cualquier ocasión, hay muchas maneras de confeccionarlos en casa de forma manual. Sólo harán falta telas o un mantel de algodón blanco como punto de partida.

Al pensar en confeccionar un mantel, habrá que tener en cuenta su longitud en relación a la mesa. Los más formales se caracterizan porque la tela que cuelga llega casi hasta el suelo. Un mantel informal es más corto, pende a lo largo de unos 31 centímetros.

Manteles artesanales para decorar
Con elementos que tenemos en casa pueden hacerse verdaderas obras de arte. Prueba a partir una manzana por la mitad con un corte limpio y a utilizarla a modo de tampón con pintura para llenar el mantel de motivos frutales. Lo mismo puede hacerse con periódicos arrugados en forma de bola, imitando la forma de un clavel. Impregnarlos de pintura rosa, amarilla o blanca y plasmarlos sobre una tela oscura resultará en un efecto de lo más original. Para pintar sobre tela usa pinturas acrílicas o colorantes especiales.

Un motivo exquisito y sencillo son los manteles con tres líneas de colores horizontales en los bordes. Para ello, dispón el mantel sobre el suelo y mide 15 centímetros desde sus extremos hacia arriba. A continuación, pinta una franja recta de unos cinco centímetros a ras del borde. Para hacerla completamente recta has de colocar previamente una cinta adhesiva sobre la tela. Repite la operación hasta que obtener tres líneas tricolores de cinco centímetros cada una que compondrán una pieza final de gran elegancia. Una proposición para este diseño es hacerlo sobre un mantel de lino color vainilla que combine líneas granates, anaranjadas y verde botella. Quedará genial con sillas tapizadas en beige. Con la misma técnica podrás crear un mantel escocés con rayas grises y blancas sobre una tela color chocolate. Recuerda que este efecto se basa en la adición de grupos de cuatro líneas – las dos centrales más anchas- en perpendicular.

Para una fiesta prueba a pintar lunares combinando seis o siete colores vivos sobre un mantel de algodón blanco y obtener ese toque festivo y original. Y si la fiesta es con niños y no quieres estropear o ensuciar los manteles de calidad, anímate a usar el papel kraft de color marrón. Es muy barato y sólo tendrás que dibujar sobre él motivos diversos con un rotulador blanco. Por ejemplo, sus nombres, flores, lunares, personajes de dibujos animados… les encantará y te ahorrará el lavado posterior porque es desechable. Siguiendo con los manteles para niños ¿qué te parecería pintar un mantel imitando al mítico juego de tres en raya?

Manteles artesanales para decorar
Una idea algo estrambótica, pero de gran originalidad, es coser unos volantes sobre la caída del mantel. Dará una gran personalidad a la mesa.

Por último, también es muy sencillo y práctico confeccionar manteles individuales. Resultan muy útiles para el día a día y pueden personalizarse para cada miembro del hogar. Una técnica muy recomendable es la del patchwork, que recupera retales y telas variadas de diversos colores, texturas o estampados para coserlos en trozos cuadrados hasta lograr un mantel de 45 x 30 centímetros aproximadamente. También puedes pintar un dibujo (o hacer un collage con revistas) y llevarlo a plastificar. Y no olvides los manteles de bambú, susceptibles de ser decorados, que además son atractivos y muy sencillos de lavar.
Con estas ideas, tu comedor y cocina estarán protegidos y equipados para cada ocasión.